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¡Alerta! El humo de los incendios en Canadá puede arruinar tu casa y tu coche: cómo evitar que el seguro te niegue la cobertura

Los incendios forestales en Canadá están afectando la calidad del aire en EE.UU. y el humo puede dañar tu hogar y vehículo. Te explicamos qué cubren los seguros y cómo evitar que te denieguen la reclamación.

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En Estados Unidos, Los #incendios forestales en #Canadá están echando #humo sobre gran parte de Estados Unidos, y no solo es un problema de salud. Aunque estés a cientos de kilómetros de las llamas, el humo, la ceniza y el hollín pueden colarse en tu casa, estropear el aire acondicionado y hasta dañar tu coche.

Lo peor es que, si no tienes cuidado, tu seguro puede negarse a pagar los daños. Vamos a ver lo que cubre y lo que no, y cómo proteger tu patrimonio.

Empecemos por el seguro del hogar. Si el humo del incendio daña tu propiedad, lo normal es que tu póliza de hogar cubra los daños por incendio, incluidos los del humo y la ceniza. Esto suele incluir los daños estructurales, la limpieza profesional del hollín, la desodorización y hasta los gastos de alojamiento si la casa queda inhabitable.

Pero ojo: no cubre el mantenimiento rutinario, como cambiar los filtros del aire acondicionado, ni los daños por negligencia o desgaste normal. Además, algunas aseguradoras exigen que haya una orden de evacuación obligatoria o que el humo haya causado un daño concreto, como manchas, residuos u olor que requiera atención profesional.

Así que lee bien tu póliza y, ante la duda, llama a tu agente.

¿Y las garantías del hogar? Esas que cubren averías por uso normal, como la caldera o el aire acondicionado. Pues no, no cubren los daños por desastres naturales como incendios. Si el humo estropea el sistema de ventilación, la garantía no se hará cargo. Lo que sí puede pasar es que, si has hecho el mantenimiento adecuado, la garantía te cubra reparaciones futuras. Por eso es clave que, después de una exposición al humo, cambies los filtros, llames a un técnico para que revise el sistema y documentes todo. Así, si luego tienes una avería, no te la pueden negar.

Pasemos al coche. Si tienes un seguro a terceros o a todo riesgo con franquicia, no esperes que cubran los #daños por humo o ceniza. Necesitas un seguro a todo riesgo sin franquicia (lo que llaman "cobertura completa") para que te paguen los daños por humo, hollín o ceniza. Con esa cobertura, te suelen cubrir la limpieza profesional del interior, la reparación de piezas fundidas o cristales rotos, y hasta la tapicería dañada.

Ni la corrosión o averías mecánicas no relacionadas con el humo

Lo que no cubren es el mantenimiento rutinario, como cambiar los filtros del habitáculo o del motor, ni la corrosión o averías mecánicas no relacionadas con el humo.

Las garantías del coche, como las de fábrica o las extendidas, tampoco cubren daños medioambientales. Si la ceniza obstruye los inyectores, no es un defecto de fabricación, es contaminación externa, y la garantía no paga. Ni siquiera cubren cambiar los filtros o eliminar olores, porque eso se considera mantenimiento.

¿Qué puedes hacer ahora para evitar que el seguro te dé largas? Primero, documenta los daños: saca fotos de la ceniza o el hollín antes de limpiar.

Luego, pon filtros HEPA en casa, cambia los del aire acondicionado y no dejes entrar aire de fuera. Limpia la ceniza de techos, canalones y unidades exteriores con mascarilla N95. En el coche, mételo en el garaje, cierra las ventanas y pon el aire en recirculación. Revisa los filtros del habitáculo y del motor, y cámbialos si están negros. Y estate atento a olores a humedad o flujo de aire débil.

Para el futuro, si vives en zona de riesgo, sella las ventanas con burletes, instala filtros HEPA en toda la casa, y pon un monitor de calidad del aire para saber si tus filtros funcionan.

No esperes a que el humo llegue para actuar.

Recuerda: los seguros son un negocio y buscan cualquier excusa para no pagar. Si tú haces los deberes y mantienes todo en orden, tendrás más posibilidades de que te cubran los daños. No te fíes de lo que te digan por teléfono; léete la letra pequeña y, si hace falta, contrata un abogado. Tu casa y tu coche valen demasiado como para dejarlos en manos de la burocracia.