Hooters cambia de rumbo y se propone ser más familiar: regreso a sus raíces y menos polémica

La cadena Hooters anuncia un giro para colocarse como un lugar más apto para familias, con promociones infantiles y un tono más sobrio, tras cambios de propiedad y acuerdos que reconfiguraron su negocio.

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En Estados Unidos, #Hooters va en una dirección clara: quiere ser más familiar y menos controvertido. Tras una serie de cambios en la propiedad y una reconfiguración tamaño-empresa, la cadena ha puesto sobre la mesa un plan para que sus locales sean vistos como lugares aptos para familias, no solo para adultos que buscan una experiencia concreta.

Todo ello se acompaña de promesas de promociones para niños, menús más simples para los más pequeños y un tono general de imagen más sobrio en todas las unidades que la empresa controla de forma directa.

Para entender el movimiento hay que remontarse a principios del año pasado, cuando Hooters of America, la divisón que gestionaba varias franquicias en Estados Unidos, entró en bancarrota y comenzó a cerrar numerosos locales.

En paralelo, surgió un segundo bloque empresarial, Hooters Inc., encabezado por los fundadores de la cadena, que anunció su intención de hacerse con la mayor parte de la empresa y, finalmente, cerró un acuerdo para adquirirla.

En noviembre se dio por cerrado ese trato, con la compra de aproximadamente 140 de las cerca de 198 ubicaciones que tenía la cadena en EE. UU. El resto de franquiciados siguió operando bajo su propia gestión, pero la dirección principal quedó en manos de quienes crearon el concepto.

Desde la nueva gestión se insiste: no se trata de una reorientación de marca de fondo, sino de una “reclamación” de lo que Hooters ha sido históricamente.

En palabras de los responsables, se quiere volver a las raíces de la cadena: comida razonable, ambiente tranquilo y un lugar cómodo para turistas, familias y gente que quiere pasar un rato sin sorpresas incómodas.

El objetivo es que las campañas futuras se centren más en la experiencia para padres e hijos, con ofertas pensadas para los más pequeños y menos énfasis en elementos de vestimenta o de espectáculo que hayan generado debates en el pasado.

Entre las declaraciones públicas más destacadas, el nuevo liderazgo ha dejado claro que no se persigue un cambio de filosofía radical, sino un retorno a lo que la marca prometía en sus inicios: sencillez, buen trato y un entorno relajado.

Ha destacado que las decisiones deben canalizarse hacia un lugar “amigable para la familia” y ha dejado entrever que las políticas que han generado polémica

El CEO actual, Neil Kiefer, ha destacado que las decisiones deben canalizarse hacia un lugar “amigable para la familia” y ha dejado entrever que las políticas que han generado polémica, como las noches con vestimenta llamativa, deben evolucionar o desaparecer por completo.

El giro, además, se da en un contexto histórico curioso. Hooters nació en los años ochenta, en Clearwater, Florida, y desde entonces ha sido un símbolo conocido por su estética particular y por su red de #restaurantes que combinan comida rápida con una ambientación distintiva.

A lo largo de los años ha habido debates sobre la imagen de las camareras y el tipo de experiencia que se ofrecía. Con la nueva estrategia, la empresa parece buscar una lectura más conservadora de su propia identidad, sin renunciar a su carácter corporativo y, sobre todo, a la viabilidad económica que exige la dureza del mercado.

Para muchos analistas, este movimiento responde a dos factores: la necesidad de estabilidad ante la caída de algunos consumidores en determinadas zonas y la presión de un mercado que, en ocasiones, exige que las marcas adapten su imagen a audiencias más amplias.

Si la apuesta funciona, podríamos ver una red de locales más uniformes en su oferta familiar y en su discurso público, con menos énfasis en controversias y más en la rentabilidad y la experiencia de viaje para familias que buscan una comida rápida sin tensiones.

En resumen, Hooters quiere dejar claro que, pese a su historia y a su marcada identidad, sabe adaptarse a los tiempos. No se trata de un abandono de lo que ha hecho famosa a la cadena, sino de una lectura actual de sus valores: comida, ambiente cómodo y una oferta que resulte atractiva para las familias.

Habrá que esperar a ver cómo se traducen estas promesas en la práctica: en qué menus se traducen esas promociones para niños, qué cambios concretos habrá en la vestimenta de las personas que trabajan en los locales y cómo afectará esto a la satisfacción de clientes y a la relación con los franquiciados.

Lo que sí está claro es que la iniciativa apunta a estabilizar la marca y a reforzar su presencia como una opción de ocio familiar en un mercado muy competitivo.