El icónico Heart Attack Grill de Las Vegas echa el cierre tras 15 años de espectáculo culinario extremo, alegando subidas de costes y una supuesta codicia de las grandes empresas que dominan la ciudad.
En Estados Unidos, El Heart Attack Grill, el controvertido restaurante de #Las Vegas famoso por sus hamburguesas 'Bypass' y su estética de hospital, ha cerrado sus puertas después de 15 años en el centro de Neonopolis.
El propietario, Jon Basso, comunicó que la decisión obedece a subir costos y a lo que él describe como una forma de 'codicia corporativa' que está haciendo cada vez más difícil mantener el negocio.
El cierre supone un punto de giro para una de las atracciones más discutidas de la famosa Strip, un lugar que reunía a turistas curiosos y críticos por igual por su enfoque de la comida extrema y su atmósfera provocadora.
El local se hizo famoso por su menú hendido entre lo desmesurado y lo teatral: hamburguesas gigantes como las Double y Octuple Bypass y las patatas fritas 'Flatliner' eran las estrellas.
Los clientes, a los que el restaurante se refirió como 'pacientes', vestían batas de hospital y el personal adoptaba uniformes de enfermería. Entre las excentricidades más comentadas estaban las sanciones públicas a quienes no terminaban sus platos, y la promesa de comida gratuita para quienes pesaban más de 350 libras al pasar por una balanza situada fuera del local.
Este cóctel de espectáculo y calorías fue, para algunos, una experiencia de puro entretenimiento, y para otros, una representación abierta de los riesgos para la salud.
El dueño señaló que la decisión no pretende 'insultar a la comunidad de Las Vegas', sino reflejar cambios de costos en la ciudad. En un comunicado, el restaurante indicó: “Esta decisión se debe a la realidad de que los grandes casinos han intencionadamente puesto fuera de alcance a la experiencia estadounidense de una indulgencia asequible.
Buscamos inversores y posibles ubicaciones en otras ciudades donde todavía se valore un Bypass Burger y la libertad de comer sin tener que pedir perdón por ello”.
Se trasladó al centro de Las Vegas en 2011 y
El Heart Attack Grill tuvo un inicio polémico. Nacido en Tempe, Arizona, se trasladó al centro de Las Vegas en 2011 y, desde entonces, fue objeto de críticas por su temática y por los riesgos para la salud asociados a un menú tan calórico.
En 2012, el Comité de Médicos por un Programa Responsable pidió su cierre, después de que al menos dos clientes fueron hospitalizados tras consumir hamburguesas que superaban las 6.000 calorías. En febrero de 2013, John Alleman, habitual del local, murió de un supuesto ataque al corazón frente al recinto, y años antes Blair River, conocido como el 'Gigante Amable' y figura emblemática del lugar, falleció en 2011 por neumonía vinculada a la gripe.
Esos episodios alimentaron la controversia alrededor del negocio y su estética extrema.
Con el paso de los años, Vegas cambió: los grandes casinos y el mercado inmobiliario elevó precios y costos operativos, haciendo que para muchos comer en la ciudad fuera más difícil de lo que parecía hace una década.
El propietario explicó que, ante ese nuevo contexto, la continuidad del modelo de negocio y la demanda de una experiencia tan particular se volvía insostenible sin cambios sustanciales en la inversión y en el riesgo.
Por ahora, Basso está buscando inversores y posibles ubicaciones para relanzarlo en otras ciudades. No obstante, el cierre de este local emblemático deja una cicatriz en el paisaje turístico de Las Vegas, donde el contraste entre espectáculo y salud ha sido una de sus señas de identidad durante años.
La #historia del Heart Attack Grill, que convirtió la comida ultracalórica y el humor quirúrgico en una atracción, ofrece un recordatorio de que Las Vegas es una ciudad de extremos: por un lado, un ecosistema de ocio y fichas, y por otro, una realidad de costos y regulaciones que, tarde o temprano, puede cambiar el juego para #negocios tan extravagantes como este.
Para lectores que valoran la libertad de elección y el consumo sin rodeos, el cierre puede verse como la consecuencia natural de un mercado que ya no premia lo teatrales a cualquier precio; para otros, es la retirada de un espectáculo que, aunque controvertido, formó parte de la identidad turística de la ciudad durante una generación.
