Un análisis encargado por Airbnb y elaborado por Deloitte sugiere que ampliar la oferta de hospedaje en Los Ángeles y sus condados cercanos podría generar hasta 449 millones de euros en actividad económica directa durante los Juegos Olímpicos de 2028.
La lectura principal es simple: más opciones de #alojamiento atraerían a más visitantes, generarían más gasto y, con ello, dejarían un impacto positivo para comercios, servicios y comunidades locales.
Este marco analítico, según el informe, se apoya en proyecciones de demanda que podrían convertir el área en un polo de atracción turística para la temporada olímpica.
En un escenario conservador, se estima que la actividad económica directa podría superar los 136 millones de dólares, es decir, aproximadamente 125 millones de euros al tipo de cambio actual.
Supuestamente, esta cifra incluye empleos creados, ingresos fiscales y efectos multiplicadores en comercios cercanos. Aunque los cálculos se basan en supuestos de afluencia, el dato sirve para entender el posible efecto de ampliar la oferta de hospedaje en una zona que ya vive de la industria turística.
Por otra parte, en el escenario más agresivo, el informe proyecta más de 488 millones de dólares en oportunidad económica directa, lo que se traduce en unos 449 millones de euros.
Supuestamente, si se logra duplicar la suministro de hospedaje a corto plazo, el flujo turístico podría retener a decenas de miles de visitantes y mantener una dinámica de consumo intenso durante las semanas de competición.
Estos números, claro, dependen de políticas públicas, de la coordinación entre privados y de la respuesta de la demanda internacional.
La capacidad de alojamiento existente
El documento describe, además, la capacidad de alojamiento existente. En promedio, se esperan unas 145.167 habitaciones de hotel disponibles diariamente, lo que podría alojar a alrededor de 276.000 personas cada día. A la par, se estima que unas 102.600 personas podrían hospedarse en alquileres a corto plazo dentro de la región. En conjunto, el área podría llegar a acoger a 396.000 personas por noche durante el periodo de los juegos. Estas cifras, supuestamente, reflejan una combinación de hoteles, viviendas de alquiler y hospedaje institucional, como residencias universitarias.
Aun así, la demanda nocturna podría superar las expectativas: se prevé que, en promedio, 388.000 personas buscarían alojamiento cada noche durante la competencia. Y no solo eso: se pronostican 13 días con demanda de más de 400.000 personas, además de cinco días por encima de las 500.000. En ese marco, algunos analistas señalan que un aumento gradual de la oferta disponible podría evitar desbordes y aprovechar al máximo el movimiento turístico sin necesidad de nuevas obras de gran envergadura.
Entre las conclusiones, se destaca que, en su escenario más cauteloso, elevar la oferta de alquileres a corto plazo en un 20% podría retener a más de 79.000 turistas adicionales, lo que se traduciría en beneficios económicos para comunidades y comercios locales. En el marco más optimista, si la capacidad se duplica, las proyecciones sugieren una oportunidad económica directa que podría acercarse o superar los 449 millones de euros.
Otro factor relevante es el marco regulatorio vigente: la Ordenanza de Compartir Vivienda de Los Ángeles, aprobada en 2018, restringe los alquileres a corto plazo a residencias principales y establece límites temporales para las plataformas de hospedaje.
Los expertos señalan que reglas razonables podrían permitir una mayor flexibilidad sin perder la seguridad de los residentes, y que la adopción de políticas equilibradas podría maximizar los beneficios para comunidades y pequeños negocios.
En este contexto, analistas y asesores destacan que ampliar la capacidad de hospedaje no tiene por qué implicar costos de construcción. Más bien, se trataría de optimizar inventario existente, facilitar la coordinación entre plataformas y proveedores de alojamiento, y aprovechar el potencial de turismo internacional para dinamizar la #economía local en un periodo de alta demanda.
