La deuda de tarjetas de crédito en EE. UU. alcanza un récord y revela la brecha económica

La deuda de tarjetas de crédito en Estados Unidos llegó a un máximo histórico de 1,23 billones de dólares en el tercer trimestre, aproximadamente 1,13 billones de euros, dejando al descubierto la creciente presión sobre los hogares. El informe analiza cifras de tasas, déficits mensuales y las posibles medidas de alivio.

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La cifra representa un aumento de 24 mil millones de dólares respecto al periodo anterior, un indicio claro de que muchos hogares lidian con gastos elevados y con un entorno de precios altos que presiona sus presupuestos mensuales.

El incremento sugiere que, pese a avances en ciertos sectores, la deuda con tarjetas se ha convertido en una pieza central de la carga financiera de las familias para este tramo del ciclo económico.

La tasa de interés promedio para cuentas con saldo se situó en 22,3%, una cifra que acota el costo de servicios de crédito para quienes ya llevan saldos pendientes.

Este dato, recogido en el reporte, subraya que gran parte del pago mensual sigue destinado a intereses, lo que dificulta la reducción real del principal y prolonga la deuda en el tiempo.

Si bien existen diferencias entre emisores y estados, la magnitud de ese porcentaje ayuda a entender por qué muchos hogares se sienten atrapados en un ciclo de deuda que no se alivia con el pago mínimo.

Paralelamente, el informe de GreenPath Financial Wellness, una organización que ofrece asesoría gratuita para la gestión de deudas, muestra señales de un deterioro progresivo en la situación presupuestaria de quienes buscan ayuda.

El déficit presupuestario mensual promedio de sus clientes fue de 904 dólares en 2025, lo que equivale a unos 832 euros al mes; en 2020 ese déficit se situaba en 439 dólares (aprox.

404 euros). En 2021 hubo periodos en los que el desequilibrio llegó a 162 dólares (aprox. 149 euros) para quienes comenzaron la ruta de asesoría. En palabras de la organización, estas cifras reflejan que muchas familias ya no tienen un colchón suficiente ante imprevistos y aumentos de costos.

Lo anterior se completa con un cuadro práctico para las deudas de tarjetas: cuando se opta por un programa de manejo de deudas, los pagos mensuales promedian 390 dólares, frente a 589 dólares sin ese plan.

En euros, esos importes serían aproximadamente 359 euros y 542 euros, respectivamente, lo que sugiere que la vía de negociación con los emisores y la restructuración de pagos puede aliviar la carga para muchos consumidores.

En 2025, GreenPath informó haber trabajado con más de 65.000 personas para ayudarles a pagar casi 300 millones de dólares de deuda a tasas más bajas, lo que se traduce en aproximadamente 276 millones de euros.

Señalan que la intervención de asesoría financiera puede marcar una diferencia tangible en la trayectoria de la #deuda personal y en la salud crediticia de los hogares

Estas cifras, aportadas por la organización, señalan que la intervención de asesoría financiera puede marcar una diferencia tangible en la trayectoria de la deuda personal y en la salud crediticia de los hogares.

Más allá de los números, el informe también aborda el estado de las puntuaciones de crédito. En 2025, la puntuación promedio de quienes acudieron a GreenPath fue de 582 (considerada “regular” o “subprime” según los modelos de puntuación), frente a 640 en 2020.

Este descenso indica que, en muchos casos, las personas están gestionando deudas con perfiles de crédito más vulnerables, lo que a su vez eleva el costo de nuevos créditos y limita las opciones de reestructuración de deuda.

Pero la historia no se reduce a un único número. El conjunto de datos sugiere que la demanda de asesoría financiera no es una señal aislada; por el contrario, refleja un patrón más amplio: el aumento de precios, salarios que no se han recuperado al mismo ritmo y una mayor dependencia de productos de crédito para cubrir gastos básicos.

En ese contexto, las soluciones adoptadas por los consumidores —asignación de presupuesto, renegociación de tasas, consolidación de deudas— pueden marcar diferencias sustantivas para evitar que la situación se agrave.

El análisis también entra en el terreno de posibles políticas públicas. Un tema de debate es la propuesta de establecer un tope del 10% para las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Presuntamente, este tipo de medida genera opiniones encontradas entre bancos y defensores del consumidor: algunos señalan que limitar las tasas podría reducir el costo para algunos deudores, mientras otros advierten que podría restringir la disponibilidad de crédito para quienes más lo necesitan.

En el plano político, se ha discutido que tal límite requeriría aprobación legislativa y no podría imponerse por decreto ejecutivo.

En este contexto, es relevante observar que, incluso con interacciones y mercados en evolución, el centro de la discusión se mantiene en proteger la estabilidad de los hogares sin cortar por completo el acceso al crédito.

Si bien las cifras de 2025 muestran una realidad difícil para muchos usuarios de tarjetas, también señalan rutas posibles para mejorar la resiliencia financiera: educación financiera, asesoría especializada y planes de manejo de deuda, que pueden traducirse en reducciones reales de costos de interés y en avances tangibles en la capacidad de pago.

En síntesis, la deuda de #tarjetas de crédito en EE. UU. no solo alcanza un nuevo techo en términos absolutos, sino que también pone sobre la mesa la necesidad de herramientas efectivas para gestionar gastos, evitar incumplimientos y preservar la salud crediticia de millones de hogares en un entorno de costos elevados y tasas variables.