La Comisión Federal de Comercio de EE. UU. envía cheques por más de 10,9 millones de dólares a miles de personas afectadas por un esquema de reparación de crédito que prometía subir puntuaciones y eliminar información negativa, pero les cobró tarifas y dejó resultados nulos o perjudiciales.
En concreto, la agencia remitirá más de 10,9 millones de dólares en cheques a 443.048 personas que resultaron perjudicadas por este engaño. Aunque cada caso varía, la idea general es devolver parte del dinero que los estafadores se llevaron mediante un servicio que prometía mejorar las puntuaciones de #crédito de sus clientes.
El #fraude fue llevado a cabo por una empresa con base en Michigan y se movía bajo varias siglas, entre ellas Financial Education Services y sus filiales United Wealth Education, United Credit Education Services y Youth Financial Literacy Foundation.
Según la FTC, este grupo llevó a cabo la operación al menos desde 2015 y llegó a facturar millones de dólares a los consumidores. En total, la agencia estima que el fraude asciende a más de 213 millones de dólares.
La promesa inicial era atractiva para muchos: decirles que podían quitar elementos negativos de sus informes de crédito y subir puntuaciones en cientos de puntos.
Sin embargo, las técnicas que utilizaban resultaban ineficaces en la gran mayoría de los casos y, al contrario, a veces terminaban empeorando la situación de las personas.
La #FTC describe el modelo como un esquema piramidal en el que se cobraban cuotas mensuales, algunas de ellas de hasta 89 dólares, y se vendían servicios que prometían resultados imposibles dadas las circunstancias de cada historial crediticio.
En lugar de ayudar, el negocio terminó provocando pérdidas para las familias que ya estaban tratando de estabilizar su economía.
Tras investigaciones y un proceso judicial, las autoridades cerraron la operación, congelaron sus activos y, en 2024, se llegó a un acuerdo en el que los dueños y operadores del esquema debían cesar la actividad y entregar los fondos recaudados a las personas afectadas.
Es decir, el intento de arreglar la vida financiera de miles de ciudadanos terminó convertido en un golpe directo a su economía, con consecuencias que tardaron años en materializarse para muchos hogares.
Cómo se reparte el dinero y qué hacer con él
La FTC aclara que los pagos se realizan en forma de cheques a los consumidores que resultaron perjudicados
La FTC aclara que los pagos se realizan en forma de cheques a los consumidores que resultaron perjudicados.
No está claro cuánto recibirá cada persona, ya que la cantidad depende de distintos factores y del número de afectados. Los beneficiarios deben cobrar los cheques dentro de un plazo de 90 días desde su emisión, según la propia ficha informativa de la FTC.
Si tienes dudas o preguntas sobre el proceso de reembolso, la agencia ha indicado que puedes ponerte en contacto con el administrador de las devoluciones, denominado Analytics.
El teléfono de atención es 833-699-7995 y, si prefieres escribir, la dirección de correo es FES@refundadministrator.com. También es posible consultar la página oficial de la FTC para ver preguntas frecuentes sobre el proceso de reembolso.
Qué supone para las familias y qué aprender de este caso
Este caso subraya una idea importante para muchos hogares: no hay atajos para mejorar la salud de su crédito.
La reparación de crédito legítima existe, pero está regulada con reglas claras, y no debe basarse en promesas de eliminaciones mágicas o aumentos de puntuación de la noche a la mañana.
En la historia reciente del crédito, la FTC ha estado detrás de operaciones similares: en años anteriores ha clausurado empresas que vendían servicios engañosos y, en varios casos, ha conseguido resoluciones que incluyen devoluciones, multas y prohibiciones de actividad.
Para las familias que intentan gestionar su economía, este episodio refuerza la importancia de revisar con calma el informe de crédito, entender qué es posible corregir y, ante cualquier duda, acudir a los canales oficiales de protección al consumidor.
También recuerda que, ante ofertas llamativas, conviene pedir referencias, verificar si la empresa está registrada y, sobre todo, desconfiar de promesas que suenan demasiado buenas para ser verdad.
En un contexto económico donde cada euro cuenta, evitar este tipo de engaños puede evitar pérdidas adicionales y proteger tanto el bolsillo como la tranquilidad.
