La acusación del nieto del creador de Reese’s sacude a Hershey y reaviva el debate sobre la receta

Brad Reese, nieto del inventor de Reese’s, supuestamente culpa a Hershey de cambiar la receta; la empresa mantiene que la fórmula original se conserva, mientras emergen historias históricas sobre la marca.

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La denuncia fue difundida a través de una carta abierta publicada en LinkedIn y ha desatado un enfrentamiento público entre la familia creadora y la empresa que hoy controla la fórmula de las populares Reese’s Peanut Butter Cups.

Según la versión expuesta por Reese, la identidad del producto podría estar en juego si se confirman cambios en la composición de chocolate con leche y la crema de cacahuete que han definido la marca durante décadas.

Aunque estas afirmaciones circulan ampliamente, #Hershey ha respondido con un mensaje que busca tranquilizar a los consumidores: la empresa sostiene que las Reese’s siguen elaborándose con el mismo método esencial que dio forma a su sabor y a su carácter único.

supuestamente, el origen de la disputa no es solo una discusión entre líneas de producción, sino también una cuestión de legado y de cómo una marca maneja la presión de innovar sin perder la esencia que le dio fama.

A nivel de hechos, la historia de Reese’s va más allá de la controversia reciente. El chocolate con crema de cacahuete nació en 1928 en el taller de H. B. Reese, un emprendedor que dio forma a una receta que algunos describen como la confluencia entre cacao, leche y una crema de maní que se convertiría en un símbolo comercial.

En los años siguientes, la empresa familiar creció y, en 1963, la familia Reese vendió la marca a The Hershey Company, una operación que permitió la expansión global de las tazas icónicas.

Hoy se estima que Hershey produce decenas de millones de unidades de Reese’s cada día, con cifras que apuntan a un volumen cercano a los 25 millones de tazas diarias a nivel mundial.

Este nivel de producción demuestra la magnitud de una marca que ha logrado sostenerse en el tiempo gracias a una combinación de marketing, distribución y una receta que, para muchos, simboliza un equilibrio entre chocolate y peanut butter.

En este contexto, la discusión actual adquiere dimensiones de continuidad histórica: por un lado, el legado de quienes crearon la receta original y, por otro, la necesidad de adaptar productos a nuevos mercados, costes y exigencias de los consumidores modernos.

presuntamente, estas tensiones podrían estar impulsando cambios menores en ciertas variantes de producto, una hipótesis que las compañías suelen desestimar cuando se habla de su core, pero que el escrutinio público no deja de cuestionar.

Hershey ha señalado que el proceso de elaboración de Reese’s empieza con el tostado de cacahuetes frescos para crear una crema de cacahuete única que luego se mezcla con chocolate con leche

Entre los elementos verificables, Hershey ha señalado que el proceso de elaboración de Reese’s empieza con el tostado de cacahuetes frescos para crear una crema de cacahuete única que luego se mezcla con chocolate con leche, se vierte en moldes y se enfría para obtener la forma característica de las piezas.

La compañía insiste en que, a medida que la línea se ha expandido, se han hecho ajustes de producto para permitir nuevas formas, tamaños e innovaciones, sin perder la esencia que ha hecho de Reese’s una referencia en el ámbito de los dulces.

Esta declaración busca tranquilizar a los fans de la marca, recordando que la identidad del producto no depende de una sola receta, sino de un conjunto de procesos y decisiones que, en conjunto, han mantenido su sabor y su prestigio.

La historia de Reese’s también invita a mirar hacia atrás para comprender por qué una empresa que comenzó con un modesto taller en Pensilvania logró convertirse en un gigante global.

H. B. Reese, que inició su proyecto en la década de 1920, dejó un legado que trasciende la simple producción de dulces: una visión empresarial que fusionó innovación con una tradición casi familiar.

Los años posteriores vieron a la familia expandirse y, finalmente, a la venta de la marca a Hershey en 1963, un hito que marcó el inicio de una era en la que las Reese’s se convirtieron en un pilar del portafolio de una de las compañías más grandes del sector alimentario.

En este marco, el debate actual no solo se reduce a la disputa entre dos generaciones, sino que se inscribe en la conversación más amplia sobre cómo las grandes marcas gestionan la memoria de sus productos y la confianza del consumidor.

Algunos analistas señalan, supuestamente, que los cambios en #recetas pueden estar motivados por factores como costes de producción, disponibilidad de ingredientes o respuestas a las normativas alimentarias, mientras otros sostienen que la verdadera cuestión es la identidad de la marca y su promesa de sabor constante.

Sea cual sea la motivación detrás de cada ajuste, lo que resulta claro es que Reese’s ha logrado mantener una presencia dominante en un mercado saturado, gracias a una combinación de historia, #marketing y calidad percibida.

Para los seguidores de la marca, la pregunta sigue siendo si la receta original, esa que encarna décadas de memoria gustativa, sigue intacta en cada pieza que llega a los estantes, o si, en algún punto, se introdujeron cambios que podrían redefinir lo que «Reese’s» significa para futuras generaciones.