El calor extremo domina Roland Garros 2026: batallas de resistencia y protocolos ante un sol que no perdona

La edición 2026 de Roland Garros se ha visto marcada por una ola de calor que superó los 30 grados, obligando a profesionales y público a afrontar condiciones extremas, activar protocolos y buscar soluciones para seguir compitiendo.

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Roland Garros empezó este año con un calor que podría parecer propio de pleno verano y no de mayo en París. Las jornadas han sido una prueba física y mental para jugadores, espectadores y todos los implicados, con temperaturas que superaron en varios momentos los 30 grados y un sol que hizo que cada punto se disputara como una carrera de fondo.

El ambiente en Bois de Boulogne fue de resistencia, con el calor marcando el tempo de cada partido y dejando momentos para recordar por su dureza física más que por la pura técnica.

El primer día, en el court 12, el canadiense Gabriel Diallo no pudo completar su encuentro ante James Duckworth. Tras poco más de una hora y siete minutos de juego, Diallo se retiró cuando marchaba 6-3 y 4-1, y explicó que fue un golpe de calor lo que le obligó a parar.

Estas palabras encendieron la alarma y sirvieron como preludio de lo que se venía: una serie de encuentros donde el calor iba ganando protagonismo y los jugadores asomaban señales de agotamiento incluso en las fases iniciales del cuadro principal.

A pesar del calor, muchos deportistas siguieron adelante con serias señales de fatiga. Alejandro Davidovich Fokina, que venció a Damir Dzumhur en cinco sets tras más de cuatro horas de disputa, describió condiciones difíciles y recordó lo complicado que resulta respirar en ciertas fases del partido.

Otros crujían con mayor necesidad de oxígeno y de soluciones para mantenerse activos, mientras el público hacía todo lo posible por refrescarse y acompañar a sus tenistas favoritos.

El termómetro no dejó de subir: el lunes se llegó a 34° y el calor continuó castigando en distintos horarios. En uno de los encuentros, Andrey Rublev enfrentó a Ignacio Buse y la situación obligó a pedir atención médica para una ball girl que se tambaleaba; el ruso incluso se acercó para ver cómo se encontraban los servicios médicos.

En el propio segundo set, el peruano agregó sales y pidió control de pulso, tomando un tiempo médico en vestuarios y volviendo a la pista con la vista puesta en ganar, pese a las circunstancias.

Casper Ruud, por su parte, vivió un debut especialmente exigente contra Roman Safiullin: ganó en cinco sets, pero no sin antes reclamar varias asistencias médicas, y describió la experiencia como una lucha entre calor extremo y voluntad para seguir adelante.

El noruego, que venía de ser finalista en ediciones pasadas, admitió haber estado cerca de abandonar en varios momentos; sin embargo, terminó imponiéndose en una batalla de cinco actos que mostraba que el clima también puede condicionar el argumento deportivo más que la técnica.

El martes la temperatura siguió al alza y la organización declaró alerta naranja. Francia informó de varias víctimas como consecuencia del intenso calor, un recordatorio de la magnitud de este fenómeno climático que, según Météo France, se debe al aire cálido que llega desde el norte de África y queda atrapado por un anticiclón.

En medio de todo, Arina Sabalenka, que saltó a la cancha del Philippe Chatrier a mediodía, admitió que el calor era difícil pero no se quejó en exceso: dijo que, aunque la pelota vuela y el ritmo es más rápido, se siente físicamente fuerte y confía en que la experiencia de las primeras jornadas pueda ayudarla a sacar rendimiento.

Sabores de la jornada incluyeron comentarios de otros tenistas que

La bielorrusa no fue la única que mostró temple. Sabores de la jornada incluyeron comentarios de otros tenistas que, desde distintos rincones del cuadro, destacaron que la pauta de calor les exige gestionar la energía de forma más conservadora: hidratarse, planificar descansos y ajustar el ritmo para evitar que el cuerpo se descontrole.

Las imágenes más repetidas fueron las de toallas con hielo, botellas frías, abanicos y mangueras que refrescaban a público y jugadores entre un punto y otro.

Incluso Coco Gauff encontró una solución práctica para mantener sus raquetas a buena temperatura: utilizó una cámara frigorífica cerca de su banco para evitar que el mango de la raqueta se calentara excesivamente antes de golpear.

Los responsables técnicos no tardaron en explicar cómo funciona el protocolo de calor extremo. La Federación Francesa de Tenis (FFT) utiliza la WBGT, un índice que tiene en cuenta temperatura, humedad, radiación solar y viento. Si ese índice alcanza o supera ciertos umbrales, se habilitan descansos de enfriamiento de 10 minutos entre determinados sets, o incluso se puede suspender temporalmente un partido.

En 30,1°C se permiten estos descansos, en 32,2°C la decisión puede ser la suspensión de la acción, y para cancelar encuentros es necesario rondar valores cercanos a 38°C.

Estas pautas se monitorizan continuamente, y la decisión final recae en el árbitro del torneo, que debe valorar en cada momento si las condiciones son viables para competir.

A día de hoy, con la temperatura manteniéndose alta y las condiciones climáticas que siguen provocando discusiones entre jugadores y aficionados, la película de #Roland Garros 2026 ya se ha escrito con escenas de lucha física que acompañan al juego, más que con simples golpes de derecha o revés.

El calor, como protagonista, transforma el torneo en una prueba doble: la de la técnica y la de la resistencia. Mientras el público disfruta de la belleza del tenis, el cuerpo técnico y los jugadores trabajan en encontrar la forma de navegar entre el calor y la pelota, sin perder el foco en el objetivo: avanzar en la competición y hacerlo con la mayor seguridad posible.

Y así, cada jornada nos recuerda que, más allá de la táctica, de la mentalidad o de la técnica, hay una variable climática que, para muchos, podría definir resultados tanto o más que las raquetas y las redes.

Aunque hasta ahora no se han producido suspensiones definitivas por el calor, la organización y los jugadores ya hablan de la necesidad de planificar cada minuto de juego para no cruzar la frontera de lo seguro.