El equipo argentino se dispone a iniciar su camino en la Copa Libertadores, enfrentando a Universitario en un estadio que trae recuerdos amargos.

El reloj marcaba 87:58 cuando Lucas Pratto perdió una pelota que sería clave en la final de la Libertadores 2019. En esos momentos de tensión, el partido se jugaba en el estadio Monumental de Lima, donde River Plate se encontraba a solo un paso de la gloria, ganando 1-0.
Sin embargo, la recuperación de Giorgio De Arrascaeta desencadenó una serie de eventos que llevaron a la caída de River y a la consagración de Flamengo, que rompió una sequía de 38 años sin títulos internacionales.
Ese fatídico día, el 23 de noviembre de 2019, River veía cómo su sueño de ser bicampeón se esfumaba en cuestión de minutos. A pesar de tener el control del juego, el equipo se dejó llevar por la tensión y la presión del momento, lo que costó la victoria. La inminente llegada de la convocatoria a la Libertadores 2025 lleva a River a su debut contra Universitario, un equipo peruano que espera con ansias el partido.
Sin embargo, la situación del equipo dirigido por Marcelo Gallardo no es la más ideal. Tras un empate a dos goles contra Rosario Central en su último partido por el Torneo Apertura, se han generado muchas dudas entre los hinchas y analistas.
Aunque hubo destellos de buen fútbol, también se evidenció una falta de solidez y cohesión dentro del equipo. Los problemas defensivos se han vuelto más notorios justamente en el momento en que el ataque empezó a mostrar alguna efectividad.
En ataque, el delantero colombiano Miguel Borja no ha conseguido afianzarse, y el equipo depende considerablemente del joven Franco Mastantuono, que con solo 17 años empieza a cargar con las expectativas.
River Plate se corona campeón de la Primera División y se consolida como el club más exitoso
River Plate logró su 37º título de Primera División y se convierte en el club más ganador en la historia del fútbol argentino. El equipo millonario, que ascendió a la categoría máxima en 1908, ha cosechado numerosos campeonatos a lo largo de su trayectoria, alcanzando un total de 70 títulos locales e internacionales.Gallardo, en una reciente conferencia, expresó la necesidad de cambiar el enfoque rápidamente. "Es fundamental adaptarnos a la presión y a la competencia que significa la Libertadores", comentó, reflexionando sobre el desafío en el que debe enfrentarse el equipo.
El debacle de 2019 aún pesa en la memoria colectiva de los aficionados y jugadores, y revive la importancia de jugar en el estadio del Universitario.
Recordar las derrotas pasadas, no solo en la final de Libertadores, sino también en encuentros de años atrás, hace que los hinchas se pongan en alerta.
River ha sido derrotado en dos ocasiones en ese estadio, en 2008 y 2009. En esta edición de la Libertadores, el equipo necesita deshacerse de esos fantasmas.
Con un equipo que no termina de rendir al nivel esperado, la expectativa de un arranque triunfal parece un horizonte lejano. Sin embargo, el fútbol puede ser ilógico y el momento de mayor presión también puede traer consigo el despertar de un equipo. Los aficionados aguardan con ansias que el espíritu de la Copa despierte el rendimiento que se ha echado de menos en el torneo local. El viaje a Perú está marcado por la esperanza y la incertidumbre al mismo tiempo, esperando que River Plate pueda cambiar su historia en esta nueva campaña en la Copa Libertadores.