Del 'El Más Grande' a la 'Grandeza': la larga historia de banderas, himnos y la identidad de River

Una mirada detallada y cercana a cómo nació la frase 'El Más Grande', cómo se convirtió en emblema de la hinchada y del club, y la transición a 'Grandeza' en 2021, con anécdotas históricas y datos no contados en la noticia original.

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Una noche que no fue solo de fútbol, fue de memoria, símbolos y una identidad que se fue cocinando a lo largo de décadas. El 19 de mayo de 2021 #River Plate recibió a #Independiente Santa Fe en el Monumental y, pese a caer 3-1, dejó un mensaje que perduró: en la espalda de las camisetas de los once jugadores apareció por última vez la inscripción «El Más Grande», ese lema que acompañó a la banda roja durante años.

Al día siguiente, el 25 de mayo, justo cuando el club cumplía 120 años, irrumpió un nuevo grito que iría marcando las siguientes campañas: la palabra «Grandeza» apareció como emblema y empezó a ganar terreno, una versión más sobria pero igual de contundente.

Todo tiene un origen mucho más antiguo que ese partido de Libertadores. En 1985, durante un superclásico disputado en la Sívori Alta, una bandera con la frase «El Más Grande» hizo historia y dio inicio a un lema que, con el paso del tiempo, quedaría ligado para siempre a River.

En aquel 27 de octubre de 1985, River venció 1-0 a Boca con un golazo de Alejandro Montenegro, y la escena quedó grabada en la memoria de la gente: la bandera, antes de tantas exhibiciones, era parte de la conversación: el equipo que ganaba títulos, también ganaba símbolos.

Dicen las crónicas que, tras una patada desleal de Roberto Passucci, Ruggeri terminó aplaudido y en andas frente a la popular, lo que terminó por convertir al león del Monumental en un emblema visible de la identidad riverplatense.

Con esa bandera nacía un lenguaje escrito que, poco a poco, se hizo tan cotidiano como la camiseta. En la década de los 80, el estadio comenzó a llenarse de mensajes en las redes de visitantes y locales, y el isotipo del león emergiendo del Monumental se convirtió en una especie de contrapeso a apodos históricos como «la Gallina».

La bandera de 1985 se pensó para durar, pero su vida fue una historia de reinvención: en 1986 ya se veía en la goleada 3-0 a Vélez y, cuando se cortó, se transformó en los tirantes que iban a las mujeres y hombres de la hinchada, manteniendo viva la idea de que River era más que un club: era una experiencia compartida.

Durante finales de los 80 y gran parte de los 90, las tribunas se llenaron de nuevas #banderas personalizadas. Surgieron nombres que resonaron en cada viaje: «Calzada» (del sur del Gran Buenos Aires) lideró un fenómeno que llevó a River por Sudamérica; «Marcelo X Flores» apareció en 1991 por motivos que tenían que ver con la organización de shows de la cantante Xuxa; «Los Parques» (Parque Patricios, Parque Rivadavia, Parque Chacabuco) llegaron en 1992; «Yo quiero a mi bandera» (1993) con una estética inspirada en el rock; y en 1994, «Delirio y Carnaval» salió a la luz desde el norte bonaerense.

Con estas piezas, la hinchada tejía una constelación de banderas que iban y venían por el mundo: España, Corea del Sur, Japón, y decenas de barrios y ciudades de Argentina.

Entre aquellos hinchas que sostuvieron esa tradición, destacó Luis «Lucho» Landoni, que llevó la bandera personal de nueve metros de largo, acompañando a River en casi todos los partidos entre 1991 y 1995.

Apareció también una figura central de la cultura riverplatense: Ignacio Copani

Su ejemplo contagió a otros: Fernando Beni organizó una bandera igual que decía «El más mejor». En esa época, apareció también una figura central de la cultura riverplatense: Ignacio Copani, músico y fanático, y Alfredo Davicce, el presidente, para darle un golpe definitivo a la identidad.

Copani compuso una canción que se convirtió en himno: «El Más Grande sigue siendo River Plate», y la dirigencia empezó a difundirla en los altavoces del estadio.

Eso fortaleció la idea de que el lema no era solo un anuncio, sino una experiencia compartida cada vez que sonaba.

El paso a la camiseta con la inscripción en la espalda se dio por primera vez en 2008, y sólo por una temporada; luego volvería, y se quedaría de forma reiterada desde 2014, ya en pleno ciclo de éxitos internacionales con Gallardo.

También hubo momentos gráficos: la frase ocupaba la espalda, o cohabitaba en la pista de atletismo; incluso apareció en una película oficial de 2019, River, el más grande, siempre.

Pero, en 2021, el propio club decidió actualizar su mantra: la camiseta mostraba ahora la palabra «Grandeza» y el lema acompañaba a River con una versión más sobria y moderna.

Este cambio no fue casualidad ni un simple guiño de marketing. Es la culminación de un proceso que empezó con una bandera de 1985 y terminó por convertirse en la identidad institucional que el club quiere proyectar: una historia de más de 12 décadas de presencia constante en el #fútbol argentino e internacional, de triunfos, de canciones y de banderas que cruzan fronteras.

En ese sentido, el libro de Andrés Burgo, presentado este sábado en el Museo de River, funciona como un archivo: recopila el tejido de banderas y canciones que tejieron esa memoria.

Si a alguna gente le gusta decir que River es una filosofía de vida, la historia de «El Más Grande» y su sustituto «Grandeza» es un buen espejo: una idea que no se agota con el resultado de un partido, sino que se transmite de generación en generación.

River nace en 1901, pero se mantiene vivo gracias a una hinchada que, más allá de las derrotas, sostiene un relato compartido que, hoy por hoy, sigue vivo en cada camiseta y cada cántico.