Relato sobre la llegada de Valentín Perrone a Moto3 con Red Bull KTM Tech3, su progreso durante la temporada 2025 y las lecciones aprendidas en un año de transición entre dos culturas deportivas.
A sus 16 años, la experiencia internacional era limitada, pues había pasado solo un año en la Red Bull #MotoGP Rookies Cup, pero la oportunidad presentada por el equipo fue suficiente para demostrar su talento.
En la temporada 2025 mostró un crecimiento notable: obtuvo dos poles, logró dos podios y terminó el campeonato en décima posición. Más allá de los números, Perrone vivió una maduración acelerada, tanto en la pista como fuera de ella, con un desarrollo que se percibe más en la toma de decisiones y en la gestión de la presión de cada cita.
El año marcó una transición cultural y deportiva. Perrone, nacido en Cataluña pero con raíces argentinas por parte de padre Marcelo, que emigró a España poco antes de la crisis de 2001, ha construido su identidad entre dos países, fusionando la herencia familiar con su entrenamiento en Europa.
El salto a #Moto3 supuso una mezcla de orgullo y desafío: la categoría exige velocidad, precisión y una adaptación a una máquina distinta a la de las categorías inferiores.
A lo largo de 2025, Perrone consiguió demostrar que su talento no era flor de un día, y el equipo hizo lo posible por sostener su progreso. En una conversación con Clarín durante una visita a Buenos Aires, reflexionó sobre el salto y el aprendizaje que conlleva crecer como piloto y persona.
Reconoció que aún hay mucho por aprender, no solo en lo deportivo, sino en la vida, y que la temporada dejó claro que la confianza es una pieza clave para avanzar.
Al final de 2025, Perrone recibió un reconocimiento importante en su país al ganar un Olimpia de Plata en Motociclismo, un galardón que subraya su impacto entre la afición y la prensa.
El salto a Moto3 se dio a los 17 años, tras pasar apenas un año en la Rookies Cup, y sin haber disputado el desarrollo europeo completo de la categoría.
Su adaptación fue rápida, pese a la inexperiencia inicial: los tres primeros GP estuvieron marcados por caídas y dudas, con momentos de inseguridad durante las pruebas de pretemporada y las primeras carreras.
Con el acompañamiento de su equipo, su entrenador y un trabajo mental constante, Perrone logró recuperar la confianza y mantener la actitud adecuada para aprender, sin perder la paciencia ante las dificultades.
El tramo de mitad de temporada trajo resultados destacados: el 29 de junio, en Assen, Perrone consiguió su primer podio mundial, terminando tercero.
A mediados de agosto, logró su primera pole en Austria y en Hungría terminó segundo, a solo 0,018 segundos del ganador. En septiembre, en San Marino, volvió a liderar la clasificación de la sesión de clasificación. Estos podios y poles fueron señales de que el piloto estaba encontrando el ritmo para competir con los mejores de la categoría. Este periodo dejó una sensación de baile entre la moto y el piloto, donde la sincronía y la cadencia en las curvas se convirtieron en su sello.
Un golpe duro llegó en Indonesia durante la segunda tanda de entrenamientos libres, cuando fue embestido por un rival y cayó. Perrone fue trasladado al hospital y, aunque se mostró consciente y sin lesiones graves, el episodio dejó un impacto en su confianza y en su plan de entrenamiento.
A partir de allí, volvió a trabajar con su coach mental, con su equipo y con el apoyo de su familia para recuperar la concentración y la determinación, practicando técnicas de visualización y recuperación progresiva.
Este episodio fortaleció su mentalidad y demostró que la disciplina fuera de la pista es tan importante como la habilidad al mando de la moto.
De cara a 2026, Perrone mantiene como objetivo conquistar el Mundial, pero reconoce que el éxito depende de la constancia y de mantener la motivación sin presión.
Su enfoque es cuidadoso, equilibrando el aprendizaje continuo y la ejecución en carrera a carrera, y celebrando cada avance como un paso hacia el objetivo mayor.
Su historia, ligada a la afición argentina y al deseo de competir en casa, refuerza la idea de que el talento puede crecer cuando se combinan talento, apoyo y cultura deportiva local.
En el marco de Moto3
En el marco de Moto3, Perrone forma parte de una generación de jóvenes pilotos latinoamericanos que han buscado el salto al Mundial desde circuitos juveniles.
Además de Perrone, Argentina ha visto emerger talentos que buscan hacer camino en la escena internacional, y su progreso se da en un contexto de cooperación entre España y Argentina.
