El reconocido periodista argentino Juan Fossaroli, conocido por su pasión y conocimiento en la Fórmula 1, protagonizó un momento especial en el circuito de Zandvoort, que terminó de manera inesperada tras un malentendido con la realeza neerlandesa.

Con su característica cabellera rubia y su amplia experiencia de más de veinte años siguiendo al 'Gran Circo', Fossaroli ha logrado consolidarse como uno de los periodistas deportivos más destacados en el ámbito automovilístico.
Durante un fin de semana en el circuito de Zandvoort, en los Países Bajos, donde se disputó una fecha del Campeonato Mundial de Fórmula 1, sería una jornada habitual para Fossaroli, quien se dedicaba a entrevistar a pilotos y personalidades del deporte con un conocimiento que sorprende a propios y extraños.
Su versatilidad y confianza le permitían acceder a las figuras principales del paddock rápidamente, además de recabar información valiosa de forma espontánea.
En dicha ocasión, aprovechó para saludar a algunos de los protagonistas del evento y, simultáneamente, captar momentos históricos y culturales del apasionante mundo de la Fórmula 1.
Sin embargo, esa misma jornada pasaría a la historia por un incidente que llamó la atención de los asistentes y las redes sociales.
Todo ocurrió después de una breve conversación con Ruud Gullit, ex futbolista y reconocido aficionado del deporte motor. Tras intercambiar unas palabras, Fossaroli aguardó para cruzarse con la familia real de Países Bajos. Fue cuando, en un momento de casualidad, se encontró frente a la reina #Máxima Zorreguieta y su esposo, el rey Guillermo Alejandro. La situación, que en principio parecía una interacción normal, se complicó cuando Fossaroli intentó saludarlos y romper el hielo con una frase que, sin querer, generó algo de incomodidad.
Y que en el país europeo el deporte y la #Fórmula 1 tienen una gran tradición
Fossaroli, con su habitual simpatía, le dijo a Máxima: "¡Máxima, volvemos a encontrarnos un año después!". La reina, que siempre ha demostrado gran interés por la cultura y el deporte, le respondió con cordialidad pero también con atención, aclarando que ella y su esposo son argentinos de origen, y que en el país europeo el deporte y la Fórmula 1 tienen una gran tradición.
Por su parte, Guillermo Alejandro, con una sonrisa, comentó que le parecía impresionante la cantidad de público 'naranja' que acudía a apoyar a Max Verstappen y a todos los pilotos, incluyendo a Franco Colapinto, el único argentino en la parrilla.
En ese momento, Máxima explicó que en los Países Bajos consideran a Verstappen como un héroe nacional y que el Gran Premio en #Zandvoort era un evento fundamental para el deporte y la economía local.
La monarca también resaltó cómo los avances tecnológicos en la Fórmula 1 en los últimos años han revolucionado el automovilismo, haciendo que los autos sean cada vez más rápidos y seguros.
Todo parecía marchar con normalidad hasta que, en un momento de confianza, Fossaroli quiso formular una última consulta al rey #Guillermo Alejandro sobre el significado del Gran Premio para la nación.
Sin embargo, tanto Fossaroli como sus acompañantes no se dieron cuenta de un pequeño detalle: el himno nacional neerlandés estaba sonando en ese instante.
La situación provocó una pausa incómoda, y el periodista argentino, al percatarse del error, se retiró con una expresión de sorpresa y cierta confusión.
Este episodio, aunque pequeño en comparación con los eventos principales del fin de semana, muestra cómo las interacciones en los circuitos pueden volverse memorables, ya sea por la pasión desbordada o por los malentendidos culturales.