Con 17.000 kilómetros en bici, tres argentinos llegan a la concentración de la Albiceleste en Kansas City para apoyar el Mundial 2026

Tres ciclistas de Gualeguaychú completaron una odisea de nueve meses recorriendo 17 países para apoyar a la Selección Argentina rumbo al Mundial 2026. Llegaron a la puerta de la concentración en Kansas City y celebraron con un gesto de pura pasión deportiva. Este relato, contado de forma llana y cercana, se acompaña de anécdotas, obstáculos y un deseo compartido por ver a Argentina brillar en la próxima cita mundial.

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Yamandú Martínez (49) y Vicente Conculini (29) atravesaron continentes en bicicleta para acompañar a la Selección #Argentina en su camino hacia el Mundial 2026

Una historia de esfuerzo que parece sacada de una novela de carretera: Miguel Silio (56 años), Yamandú Martínez (49) y Vicente Conculini (29) atravesaron continentes en bicicleta para acompañar a la #Selección Argentina en su camino hacia el Mundial 2026.

Desde Gualeguaychú, Entre Ríos, hasta la puerta de la concentración albiceleste en Kansas City, los tres se convirtieron en protagonistas de una odisea de 17.000 kilómetros en casi diez meses, con 17 países atravesados y una meta clara: avivar la ilusión de la afición y vivir la experiencia como un extra de la historia del fútbol.

La ruta arrancó el 16 de agosto. Si la memoria no falla, el objetivo era llegar a Vancouver en caso de ser necesario, y una vez que supieran dónde sería la concentración de la Albiceleste, ajustar el viaje para coincidir con ese día.

Cuando se supo que Kansas iba a ser la sede, dedicaron el último tramo a disfrutar del trayecto sin prisas, con la sensación de que estaban viviendo una aventura que quedaría para siempre.

Al llegar a la puerta de la concentración, se bañaron en champagne como si hubieran ganado el Tour de France; el gesto, más simbólico que competitivo, reflejaba que no era una prueba más sino una especie de canto de resiliencia.

El recorrido no fue fácil. En Ecuador se vieron obligados a frenar y guardar distancia ante un motín en una cárcel que dejó muertos civiles, y en Colombia un coche bomba hizo necesario cambiar de ruta y refugiarse en un hotel.

Aun así, siguieron adelante, documentando cada jornada en Instagram, en la cuenta @enbiciandoalmundo, para que otros se hicieran idea de lo que implica vivir un viaje así.

Pero también hubo momentos de cercanía y sorpresa. Vicente recuerda con una sonrisa que, hace unas semanas, se cruzaron con Manu Ginóbili en una cancha. Eligieron acercarse, le escribieron y les respondió; tomaron un café, junto a su madre, y conversaron durante dos o tres horas sobre el viaje, el baloncesto y la vida después de la otra gran pasión.

Con esa mezcla de esfuerzo y calor humano, Yamandú dejó caer un dato que, a poco que se piense, resume la actitud de estos viajeros: hay un ochenta por ciento de posibilidades de que parte de la delegación de la Selección los reciba en la concentración.

Y, para subir un poco la apuesta, Miguel añadió que si Messi está calentando para los mates, ellos le enseñarán a cebar, dejando claro que la humildad y el sentido del humor pueden ir de la mano con la ambición de vivir una experiencia única.

La motivación de Miguel es especialmente clara. A sus 56 años ha buscado la manera de combinar su pasión por las dos ruedas con una idea profunda de la vida: hace veinticinco años que sale de casa en bicicleta, y lo hace con una filosofía de finitud en la cabeza.

Sabe que el tiempo no regresa, que la salud se va y que la felicidad está en cada pedalada. Este viaje no es solo una historia de rutas y kilometraje; es un recordatorio de que las metas grandes se pueden alcanzar con constancia y compañía, y que la cultura del deporte puede convertir a tres desconocidos en una historia que inspira a otros.

Históricamente, las travesías a pie o en bici para apoyar a equipos o causas deportivas han sido una forma de conectar a la gente con el deporte de una manera distinta: no se trata solo de resultados, sino de compartir un aprendizaje sobre disciplina, amistad y la capacidad de sorprenderse.

Este caso de los tres argentinos se suma a esa tradición de valentía y entusiasmo, y deja la puerta abierta a una recepción especial por parte de la Selección en su camino hacia el mundial de 2026.