La leyenda del atletismo estadounidense podría volver a competir para clasificarse para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, buscando un último capítulo olímpico en su ciudad natal.
La posibilidad de que #Allyson Felix vuelva a competir parece cobrar fuerza: la leyenda del #atletismo estadounidense, que acumula la mayor cantidad de preseas entre los olímpicos de su disciplina, ha dejado claro su deseo de regresar a las pistas para pelear por un puesto en los Juegos de Los Ángeles 2028, que se disputarán en su ciudad natal.
En una entrevista con Time, la atleta de 40 años, madre de dos hijos, afirmó que no quiere retirarse sin intentarlo y que está dispuesta a aceptar el reto de volver a la competencia.
Este anuncio ha despertado especulaciones sobre un posible regreso que podría reescribir un nuevo capítulo de una carrera que ya es historia.
A esa edad, muchos podrían aconsejarle que conserve energías y se dedique plenamente a su familia. Sin embargo, Felix insiste en desafiar ese tipo de límites y animarse a ser vulnerable para intentar lo que muchos considerarían imposible. Sabe que volver no será sencillo ni tampoco que esté en su mejor momento, pero entiende que este proyecto tiene una potencia suficiente para moverle la fibra y darle un impulso motivador para volver a intentar el objetivo más ambicioso: competir en casa.
Este regreso a casa se percibe como una oportunidad irrepetible. Allí, en un país que la ha visto brillar durante años, podría revivir el rugido especial de un país anfitrión en unos Juegos Olímpicos y, si las circunstancias lo permiten, vivir una última experiencia olímpica junto a sus hijos.
Su historia personal y deportiva se entrelaza con una promesa de volver a la pista para demostrar que la determinación y el esfuerzo pueden superar la edad y las expectativas ajenas.
La trayectoria olímpica de Felix es, a estas alturas, una de las más impresionantes de la historia: debutó en Atenas 2004 y dejó Tokio 2020 como su quinta participación en unos Juegos.
En cinco citas, sumó 11 medallas, de las cuales 7 fueron de oro. La mayor parte de esos oros llegaron en pruebas por relevos, mientras que apenas una de esas medallas doradas correspondió a una prueba individual, el 200 metros en Londres 2012.
Además, brilló en los relevos 4x100 y 4x400 en varias ediciones, consolidando un dominio que la sitúa entre las grandes leyendas del deporte.
La coloca como la segunda atleta con más medallas en la historia del atletismo olímpico
En Tokio 2020, su quinta participación olímpica, Felix añadió tres platas (dos en 200 metros y una en 400) y un bronce (400) a su palmarés, una cosecha que, sumada a sus otros logros, la coloca como la segunda atleta con más medallas en la historia del atletismo olímpico, solo por detrás de Paavo Nurmi en la historia de la disciplina.
Además, ostenta el récord mundial de medallas en campeonatos del mundo al aire libre, con 20 preseas, y entre sus títulos figura un balance de 14 victorias en ese circuito.
El último título de Felix llegó en el relevo 4x400 en Eugene 2022, poco antes de confirmarse que tendría otro hito en el horizonte: un nuevo intento de regresar a la arena olímpica en Los Ángeles 2028.
En paralelo a su faceta competitiva, la carrera de Felix ha estado marcada por su influencia fuera de la pista. Su primer embarazo, en 2018, la puso frente a prácticas de patrocinadores que la llevaron a cuestionar un sistema que, según ella, trataba a las atletas de manera diferente cuando se convertían en madres.
En un artículo para The New York Times, denunció que la #maternidad era vista en algunos foros del deporte como un obstáculo para la carrera, lo que desató un debate que empujó a cambios en las políticas de #patrocinio y en la forma en que las marcas enfocan a las atletas madres.
Ese episodio se convirtió en referencia para todo un sector. Nike, su patrocinador principal durante años, tuvo que replantear sus condiciones ante las declaraciones de Felix, que también impulsó un movimiento de defensa de las atletas que deciden ser madres y seguir con su carrera.
A lo largo de todo este proceso, Felix defendió que la maternidad no debe significar un paro definitivo para una carrera deportiva y que las estructuras del deporte deben adaptar sus reglas para permitir que las mujeres puedas conciliar ambos mundos sin perder oportunidades.
En Tokio ya mostró que puede competir manteniendo su estilo y su capacidad de influencia, y en los últimos años ha seguido siendo una figura de referencia para las nuevas generaciones.
Ahora, el foco está puesto en Los Ángeles 2028: si finalmente compite o no, su regreso ya ha logrado inspirar a muchos aficionados y atletas jóvenes que ven en su historia un ejemplo de tenacidad y lucha por la equidad.
Sea cual sea el desenlace, Felix ya ha dejado una marca imborrable y, con su posible regreso, podría cerrar un ciclo que ha marcado al atletismo mundial y a la lucha por una maternidad más digna en el deporte.
