Reportaje sobre el Laboratorio de Energías Renovables de la Escuela República de La Boca y su impacto en la comunidad educativa de Buenos Aires.
El Laboratorio cuenta con diez estaciones de trabajo que abordan procesos y conceptos físicos vinculados a la generación de energía y al aprovechamiento de fuentes renovables.
En la terraza de la escuela se instalaron módulos solares fotovoltaicos, colectores solares térmicos y un aerogenerador, equipamiento que permite a los alumnos observar de primera mano la interacción entre tecnología y medio ambiente.
Este entorno práctico se complementa con prácticas y experimentos que facilitan una visión global de la situación actual frente al cambio climático y la necesidad de adoptar hábitos más sostenibles.
La experiencia educativa pone de relieve a los estudiantes como agentes de cambio. En 2025, aproximadamente 2.012 jóvenes participaron en 96 visitas, y en cada uno de los talleres teóricos-prácticos interactuaron con dispositivos tecnológicos para entender mejor cómo se genera la energía y las diversas fuentes alternativas.
Estas actividades permiten conocer en profundidad las herramientas para controlar y reducir el consumo de electricidad en escuelas y hogares. La dinámica de cada encuentro permitió relevar conocimientos, conductas y percepciones sobre la temática ambiental, información que, recogida a lo largo del año, facilita repensar prácticas y estrategias docentes.
Entre los resultados observados, destaca que más del 90% de los estudiantes que participó mencionó haber escuchado hablar del calentamiento global y del cambio climático, dos conceptos íntimamente relacionados pero no equivalentes, lo cual evidencia la integración de la temática ambiental en el sistema educativo de la ciudad.
La multiplicación de prácticas ambientalmente responsables se presenta como una vía clave para promover la sostenibilidad, desde la escuela hacia la comunidad.
Durante las charlas y los intercambios surgidos en la experiencia, se constató que, en promedio, 6 de cada 10 estudiantes ya realizan acciones como separar residuos, desenchufar dispositivos innecesarios, usar bolsas reutilizables y cultivar alguna huerta en casa.
Respecto a las consecuencias del cambio climático en la vida cotidiana, se mencionaron situaciones como olas de calor, cortes de luz, dengue e inundaciones en barrios cercanos, lo que refuerza la relevancia de llevar estos contenidos a la práctica diaria.
La experiencia también demostró que la didáctica que combina teoría y práctica, con acceso a tecnología de vanguardia, potencia el interés y la comprensión.
Según el seguimiento realizado, el porcentaje de estudiantes que mostró interés por la temática al inicio de cada taller creció de un 55% a un 80% al finalizar la actividad, y entre quienes afirmaban no contar con información suficiente, esa proporción cayó del 25% al 12% al concluir las visitas.
Este proyecto aporta herramientas para pensar y renovar prácticas en el aula, y ofrece una mirada para fortalecer espacios y aprovechar oportunidades de crecimiento en la tarea docente.
Supuestamente, el éxito de este laboratorio ha servido como modelo para otras instituciones dentro de la ciudad y, según fuentes cercanas, se contempla la posibilidad de replicar el formato en más escuelas urbanas en los próximos años.
Con el objetivo de enriquecer la #educación ambiental de más estudiantes de Buenos Aires
Presuntamente, la expansión podría estar respaldada por alianzas con actores del sector energético y por inversiones en infraestructura educativa que permitan ampliar la oferta de talleres y equipos, con el objetivo de enriquecer la educación ambiental de más estudiantes de Buenos Aires, manteniendo el foco en la equidad y la inclusión.
