La emblemática escultura de Recoleta está en la recta final de su proceso de reparación y volverá a lucir en plena forma para fines de octubre, tras un daño causado por un temporal en 2023.

La obra, creada por el arquitecto argentino Eduardo Catalano y donada a la ciudad en 2002, ha sido un emblema del barrio de Recoleta y del paisaje urbano porteño, destacándose por sus seis pétalos de acero inoxidable y aluminio, que en conjunto pesan aproximadamente 16 toneladas y alcanzan una altura de 20 metros.
Supuestamente, la estructura fue dañada en un fuerte temporal que azotó la ciudad en diciembre de 2023, provocando el colapso de dos de sus pétalos.
La pérdida de estas partes fue un golpe para los habitantes y amantes del arte y la cultura en Buenos Aires, que vieron en la Floralis un símbolo de esperanza y modernidad.
Desde entonces, las autoridades municipales, a través del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, iniciaron un proceso de #restauración integral para devolverle su condición original.
El proceso, que se ha extendido por casi dos años, incluyó un análisis estructural exhaustivo, desmontaje de los pétalos dañados y traslado a una planta industrial en Baradero, a unos 150 kilómetros de la ciudad, donde se ejecutaron tareas de reparación y reforzamiento.
Presuntamente, la restauración fue llevada a cabo por un equipo especializado en ingeniería y restauración de obras de arte metálicas, utilizando técnicas de alta precisión y materiales de última generación.
El procedimiento comenzó con una inspección visual minuciosa y pruebas no destructivas, como ensayos con líquidos penetrantes, corrientes parásitas y análisis con equipos ópticos, con el fin de detectar defectos internos y superficiales.
Estas evaluaciones permitieron determinar qué partes necesitaban ser reemplazadas o reforzadas, y sirvieron de base para la fabricación de nuevas piezas.
Las partes originales dañadas fueron desmontadas cuidadosamente, y las nuevas piezas, fabricadas en acero y aluminio de alta resistencia, fueron ensambladas con bulones especiales utilizados en la industria aeroespacial, garantizando una unión segura y duradera.
Supuestamente, también se está restaurando uno de los cuatro pistilos que sostienen la estructura, de unos 10 metros de altura, que se encontraba afectado por el paso del tiempo y las condiciones climáticas adversas.
La fase final del proceso incluye el traslado de los pétalos desde la planta en Baradero a la Plaza de las Naciones Unidas, en Recoleta, mediante un operativo que combina transporte terrestre y fluvial, utilizando barcazas para garantizar la seguridad y el cuidado de las piezas.
El traslado, que se realizará en tres etapas durante tres días, incluye el transporte por carretera desde la planta hasta el puerto, el traslado por río Paraná en barcazas, y finalmente, el transporte terrestre hasta el lugar donde será reinstalada.
Y que la #Floralis Genérica volverá a brillar como en sus mejores épocas
Se estima que esta operación se completará en octubre, y que la Floralis Genérica volverá a brillar como en sus mejores épocas, restaurando así un símbolo que forma parte del patrimonio cultural e identitario de Buenos Aires.
Supuestamente, la restauración de la Floralis Genérica no solo recupera un icono arquitectónico, sino que también representa el compromiso de la ciudad con la conservación de su patrimonio y la promoción de su cultura.
La obra, que en su inauguración en 2002 fue considerada una de las esculturas modernas más importantes de América Latina, continúa siendo un punto de encuentro para residentes y turistas, y un recordatorio de la innovación y creatividad porteña.