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Así revisan los ficus centenarios de los Jardines de Murillo para evitar caídas de ramas este verano

El Ayuntamiento de Sevilla inspecciona los ficus singulares de los Jardines de Murillo para garantizar su conservación y prevenir el fenómeno Summer Branch Drop. Un equipo de expertos trepa hasta 25 metros para revisar cada rama.

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Sevilla está viviendo un verano más, y con él, la preocupación por las caídas de ramas de sus árboles más veteranos. El Ayuntamiento, a través de la Delegación de Arbolado, Parques y Jardines, ha puesto en marcha una operación especial para revisar los ficus de los Jardines de Murillo, unos ejemplares que alcanzan los 25 metros de altura y que son parte del patrimonio verde más valioso de la ciudad.

Los trabajos no son una simple poda. Un equipo de especialistas, con una certificación europea llamada European Tree Worker (ETW), se sube a los árboles usando técnicas de trepa. No usan grúas ni plataformas, sino cuerdas y arneses para llegar a cada rincón de la copa. Esto les permite inspeccionar las horquillas (las uniones de las ramas), detectar ramas con exceso de carga, madera seca o brotes nuevos que puedan comprometer la estabilidad.

Si algo no está bien, se actúa con bisturí, eliminando solo lo necesario para preservar el árbol.

¿Por qué en verano? Por un fenómeno conocido como Summer Branch Drop, que afecta sobre todo a árboles maduros cuando pasan semanas de calor extremo y falta de agua.

La madera pierde flexibilidad, se reseca y, de repente, una rama grande y aparentemente sana se desprende sin previo aviso. En Sevilla, esto no es una rareza: cada año se registran unas mil incidencias por caída de ramas, la mitad en verano. Por eso, el Ayuntamiento prioriza la revisión de los árboles más grandes y en zonas muy transitadas, como estos ficus de Murillo.

Son testigos de la historia sevillana

Estos ficus no son solo árboles, son testigos de la historia sevillana. Plantados hace más de un siglo, han visto crecer la ciudad a su alrededor. Algunos fueron traídos de lejanas tierras y se adaptaron al clima de la ciudad, convirtiéndose en un símbolo del paisaje urbano. Además de su valor estético, proporcionan sombra, reducen la temperatura ambiente y absorben CO2. Por eso, conservarlos no es un capricho, es una necesidad ambiental y cultural.

La delegada #Evelia Rincón ha destacado que "estos árboles forman parte de la historia de #Sevilla y representan un patrimonio natural que debemos conservar con el máximo rigor técnico".

Y es que, como ella misma señala, "gracias a estas revisiones los sevillanos pueden seguir disfrutando con seguridad de árboles que proporcionan sombra, reducen la temperatura y capturan dióxido de carbono".

Con esta iniciativa, el gobierno municipal de José Luis Sanz demuestra que la gestión del #arbolado singular no se deja al azar. Se basa en criterios técnicos, profesionales cualificados y un profundo respeto por la naturaleza. Los ficus de Murillo seguirán así dando sombra a sevillanos y visitantes durante muchos veranos más.