La Diputación de Valladolid acoge temporalmente a 47 ancianos de dos residencias del valle del Tiétar, evacuados por el grave incendio en Ávila. Los centros Doctor Villacián y Cardenal Marcelo ofrecen atención integral mientras los bomberos siguen luchando contra el fuego.

El pasado 25 de julio, un grave incendio forestal arrasaba parte de la provincia de Ávila, especialmente el valle del Tiétar. Las llamas, avivadas por el viento y la sequía, obligaron a evacuar a cientos de personas de sus casas y, entre ellas, a 47 ancianos que vivían en dos residencias de la zona.

Ante esta emergencia, la Diputación de Valladolid no dudó ni un segundo en tender la mano. La institución provincial, que preside el popular Jesús Julio Carnero, puso a disposición de la Junta de Castilla y León sus propios centros asistenciales para acoger a estos mayores que tuvieron que salir pitando de sus hogares.

Los dos centros que han abierto sus puertas son la residencia Doctor Villacián y la residencia Cardenal Marcelo, ambas gestionadas por la Diputación.

En la primera, se han instalado 33 ancianos que llegaron desde la Residencia Real de Navahondilla. Son personas con distintos grados de dependencia, algunas con problemas de movilidad o enfermedades crónicas, que necesitan cuidados constantes. Los trabajadores del centro no han escatimado esfuerzos para que se sientan como en casa: les han preparado habitaciones, les atienden con cariño y les proporcionan la medicación y las terapias que requieren.

En la residencia Cardenal Marcelo, la historia es parecida. Allí llegaron 16 ancianos de la Residencia Olivares, de Fresnedilla. Dos matrimonios decidieron irse con sus familias, así que ahora quedan 14. Todos ellos también necesitan atención especializada, y el personal del centro está volcado con ellos. Los mayores, aunque asustados por lo vivido, agradecen el trato y la tranquilidad de saber que están a salvo.

Pero la ayuda de Valladolid no se queda solo en acoger a estos ancianos. Desde que comenzó el incendio, el Servicio Provincial de Bomberos de la Diputación ha estado trabajando codo a codo con los bomberos de Ávila y otras administraciones.

De hecho, cada día sale una nueva dotación de Valladolid para relevar a los compañeros que están en primera línea apagando las llamas. Es un trabajo duro y peligroso, pero necesario para evitar que el fuego se propague a más pueblos.

Esta no es la primera vez que Valladolid ayuda a Ávila en una catástrofe. Ya en 2022, cuando un gran incendio asoló la Sierra de la Culebra, la Diputación envió medios y personal. La solidaridad entre provincias es algo que los castellanos y leoneses llevamos en la sangre. Cuando uno de los nuestros está en apuros, los demás arrimamos el hombro.

El presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, quiso mandar un mensaje de tranquilidad a los familiares de los ancianos y a los vecinos de la zona afectada.

"Vamos a estar ahí mientras sea necesario. Nuestros mayores merecen toda la atención y seguridad que podamos darles", afirmó. También agradeció el trabajo de los bomberos y del personal de las residencias, que están dando lo mejor de sí mismos en estas circunstancias.

Por ahora, los 47 ancianos seguirán en Valladolid hasta que los servicios de emergencia consideren que pueden volver a sus residencias de origen. Mientras tanto, los centros asistenciales de la Diputación seguirán siendo su hogar temporal, un lugar donde sentirse seguros y cuidados. La solidaridad de Valladolid con Ávila es un ejemplo de cómo, en los momentos difíciles, las instituciones y las personas se unen para proteger a los más débiles.