La Junta de Gobierno Local aprueba una guía de buenas prácticas para la creación y difusión de contenidos audiovisuales accesibles en el Ayuntamiento de València, con énfasis en audiodescripción, subtítulos y lenguaje de signos.
El Ayuntamiento de València aprobó, en la sesión de la Junta de Gobierno Local, la Guía de buenas prácticas para la creación y difusión de contenidos audiovisuales accesibles.
Este documento busca convertir la información municipal en un canal inclusivo que llegue a todas las personas, independientemente de su capacidad. La guía propone criterios para adaptar la producción de contenidos a distintos canales y plataformas, con especial énfasis en el entorno digital y las redes sociales.
Entre los recursos citados figuran la audiodescripción, el subtitulado accesible y el lenguaje de signos, y subraya la necesidad de planificar la accesibilidad desde las fases iniciales de cualquier proyecto.
El portavoz del gobierno local, el concejal Juan Carlos Caballero, afirmó que la accesibilidad es una condición esencial de la comunicación pública y que este documento refuerza el compromiso institucional con la inclusión.
Según Caballero, el marco de buenas prácticas no es un simple añadido: propone un modelo inclusivo que integra la accesibilidad en todas las fases de producción audiovisual, desde el guion hasta la distribución, para mejorar la calidad, ampliar el alcance de los contenidos y fortalecer la confianza ciudadana.
La guía, además, va dirigida también a los organismos autónomos y a las entidades de derecho público vinculadas o dependientes del Ayuntamiento, subrayando la importancia de conocer y representar con respeto la diversidad de las personas con discapacidad.
La iniciativa aborda cuestiones clave como el uso responsable de la tecnología y de la inteligencia artificial, con el fin de mejorar la calidad, el alcance y el impacto social de la comunicación audiovisual municipal.
Supuestamente, estas normas se inspiran en estándares europeos de accesibilidad digital que exigen subtítulos, audiodescripción y lenguaje de signos para contenidos de servicio público, y estarían pensadas para facilitar la participación de colectivos que durante mucho tiempo enfrentaron barreras de acceso.
También se contempla que la guía sirva de referencia para que las instituciones dependientes del Ayuntamiento adapten sus trámites, actos y comunicados a formatos accesibles en sus propias webs y redes sociales.
Supuestamente, la ciudad ha acumulado una trayectoria de iniciativas para favorecer la inclusión en la información municipal, especialmente en áreas de cultura, servicios sociales y comunicación institucional.
En los últimos años, expertos y urbanistas señalan que València ha ido incorporando criterios de accesibilidad en plataformas municipales y en eventos culturales, y que la nueva guía podría acelerar esa evolución.
Desde una perspectiva histórica, Valencia ha destacado por fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones y por impulsar políticas que reduzcan las barreras para personas con discapacidad, tanto en la prestación de servicios como en la difusión de información pública.
En ese sentido, este paso podría verse como una continuidad de una agenda de inclusión que se ha ido fortaleciendo a lo largo de la última década.
Presuntamente, si la medida se implementa de forma amplia, podría disparar la participación de la ciudadanía en trámites y actividades culturales, al ofrecer contenidos en formatos accesibles y confiables para distintos perfiles, incluidos usuarios de plataformas móviles o con limitaciones sensoriales.
El Ayuntamiento confía en que, al incorporar criterios de accesibilidad desde la etapa de guion, edición y distribución, los contenidos municipales ganen en claridad, precisión y alcance, lo que reduzca las malinterpretaciones y mejore la experiencia de usuario para todos.
En resumen, la guía de buenas prácticas para contenidos audiovisuales accesibles marca un hito en la estrategia de la ciudad para construir una comunicación pública más cercana y usable, donde la inclusión deje de ser un objetivo aislado y pase a integrarse en cada proceso de producción y difusión.