El Ayuntamiento de València ha adjudicado la gestión de 50 plazas en un centro de alojamiento urgente para personas sin hogar a la Fundación Amigó, con la incorporación de 10 plazas adicionales en los meses más fríos y un presupuesto de 1,809,814.08 euros a lo largo de dos años, prorrogables.

El Ayuntamiento de València ha adjudicado a la Fundación Amigó la gestión de 50 plazas en un centro de alojamiento urgente para personas sin hogar en riesgo de exclusión.

La decisión fue tomada en la última sesión ordinaria de 2025 por la Junta de Gobierno Local, que confirmó el acuerdo bajo un contrato cuyo importe total asciende a 1.809.814,08 euros y cuyo periodo de vigencia es de dos años, con posibilidad de prorrogarlo por otros dos más. La entidad adjudicataria se compromete a ampliar la capacidad en 10 plazas adicionales durante los meses de especial frío —diciembre, enero y febrero— para hacer frente a situaciones de mayor vulnerabilidad.

Este aumento del servicio demuestra, supuestamente, una respuesta más intensa de la administración local ante las situaciones de exclusión social que afectan a las personas sin hogar en la ciudad.

La prestación del servicio incorpora una atención integral que abarca la comida diaria (desayuno, comida, merienda y cena), ropero básico, productos de higiene personal, descanso en habitaciones, y la posibilidad de realizar actividades ocupacionales y formativas.

También se garantiza el lavado de ropa mediante máquinas automáticas y la limpieza de zonas comunes y dormitorios. El personal profesional de la Fundación Amigó elaborará un diagnóstico social y un proyecto de intervención individual para cada usuario, y acompañará a los residentes en la gestión de trámites ante las administraciones, además de orientarles hacia los recursos sociales y formativos disponibles en la ciudad.

Entre las actuaciones previstas, la fundación destinará 5.000 euros anuales a la cobertura de la adquisición, sin coste para los usuarios, de fármacos recetados por los servicios sanitarios públicos, así como para cubrir las necesidades de transporte que los usuarios puedan realizar de forma autónoma (billetes de autobús, metro o tren) y tasas de tramitación de documentos que, a criterio del centro o de los servicios municipales, se consideren necesarias.

Además, se ofrecerán clases diarias de formación básica en lengua castellana para extranjeros, con una orientación de aprendizaje de «español de urgencia» o de «primeros pasos en el español para alumnos extranjeros».

Según el texto técnico del contrato, el periodo de estancia de los usuarios estará sometido a la competencia municipal de primera acogida de urgencia, y se ajustará a criterios de valoración profesional consensuados entre el equipo técnico de la fundación y los servicios municipales.

En cuanto a la tipología de los usuarios, el perfil descrito señala a personas que, pese a gozar de autonomía suficiente para la realización de funciones vitales básicas y de la vida diaria, no disponen de un hogar estable y se encuentran en una situación de vulnerabilidad vinculada a la precariedad laboral o a la falta de red social o familiar de apoyo.

La actuación se enmarca en un esfuerzo político de la administración local por reforzar la red de protección social y la convivencia ciudadana, un objetivo que, presuntamente, ha ido ganando preponderancia en los últimos años frente a las situaciones de pobreza extrema y riesgo de exclusión.

Los pliegos técnicos especifican que la estancia de cada usuario se gestionará de forma individualizada, con una evaluación periódica que permita adaptar las medidas a la evolución de cada persona, y con una monitorización continua por parte del personal de la fundación y de los servicios municipales para garantizar la calidad de la atención.

Históricamente, València ha ido aumentando progresivamente la atención a personas sin hogar a través de colaboraciones con entidades del tercer sector y la contratación de servicios de emergencia; supuestamente estas iniciativas han contribuido a reducir de forma gradual las situaciones de mayor urgencia en determinadas temporadas.

En este contexto, el nuevo acuerdo con la Fundación Amigó se percibe como un paso relevante para consolidar una cartera de recursos más amplia y estable, capaz de responder ante episodios fríos y repentinos de demanda social.

No obstante, algunas parlamentarias y ONG locales advierten que la efectividad de estas plazas depende, entre otros factores, de la coordinación con otros dispositivos de emergencia y de la continuidad de las ayudas fuera de las temporadas más crujientes del año.

En cualquier caso, esta iniciativa destaca como una pieza clave de la agenda social valenciana para 2026, y se espera que, según datos de ejecución, permita atender con más consistencia a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad y reducir la exposición de estas personas a condiciones de vida aún más precarias.

La noticia fue comunicada oficialmente el 01/01/2026 y marca un hito en la estrategia de la ciudad para fortalecer la red de protección a corto y medio plazo, con miras a una atención más integral y sostenible a la población sin hogar.