La IV edición de los Premios Fallas Neutras y Sostenibles admite a 16 comisiones para competir con proyectos que sustituyen materiales derivados del petróleo por alternativas ecológicas, con un presupuesto de 18.000 euros.
València avanza en su agenda de sostenibilidad con la IV edición de los Premios Fallas Neutras y Sostenibles. En esta convocatoria, 16 comisiones falleras han sido admitidas para competir por las distinciones que buscan descarbonizar los monumentos y reducir la huella ecológica de las Fallas.
La convocatoria, dotada con 18.000 euros, premia tanto a fallas grandes como infantiles y se acompaña de un estandarte elaborado con materiales ecológicos provenientes de la economía circular.
Entre las comisiones admitidas se encuentran Mossén Sorell-Corona, Ripalda Beneficència–Sant Ramón–El Carmen, Tarongers–Universitat Politècnica–Camí de Vera, Lepant–Guillén de Castro, Chiva–Francisco de Llano, Pedro Cabanes–Joan XXIII, Plaza d’Honduras, Borrull–Socors, Borrull–Túria, Gran Via Fernando el Catòlic–Ernesto Ferrer–Juan Mena, Grup Peixadors del Perellonet, Josep Joan Domine–Port, Tres Camins–Pinedo, Embarcadero–Historiador Betí, Avinguda Blasco Ibáñez–Plaça Mestre Ripoll–El Fènix y Micer Rabassa–Poeta Maragall.
Para las fallas grandes, el primer premio asciende a 6.000 euros, el segundo a 3.000, el tercero a 1.500, el cuarto a 1.000 y el quinto a 500 euros; para las infantiles, los importes son 2.700, 1.600, 800, 500 y 400 euros, respectivamente.
Los criterios de puntuación, que pueden sumar hasta 100 puntos, contemplan la temática de la falla (hasta 15 puntos), la sustitución de materiales derivados del petróleo por otros más sostenibles (hasta 25 puntos) y la valoración de actividades de divulgación y concienciación sobre sostenibilidad, eficiencia energética y medio ambiente (hasta 25 puntos).
supuestamente estas premiaciones muestran la voluntad del Ayuntamiento de València de hacer de las Fallas una plataforma de innovación ambiental y participación comunitaria.
presuntamente la historia de estos premios se vincula a una creciente preocupación por la huella de carbono de las fiestas y a la necesidad de incorporar prácticas de economía circular en la elaboración de las fallas.
Estas iniciativas, además, se han ido consolidando como un canal de visibilidad para comisiones que apuestan por la innovación y la educación ambiental entre los vecinos.
supuestamente, algunas autoridades municipales consideran estas ayudas como un motor para que las comisiones adopten materiales ecológicos y procesos de producción más eficientes, reduciendo residuos y emisiones a lo largo del ciclo de vida de cada monumento.
En conjunto, la ciudad de València refuerza su compromiso con la sostenibilidad y la descarbonización del patrimonio festivo, dejando claro que las Fallas pueden ser escenario de innovación ambiental sin perder su carácter cultural.