El Pleno de València debatirá una adaptación normativa para un marco único que protege la Huerta, facilita la recuperación de alquerías y regula usos como turismo rural, restauración y venta local.

El Pleno del Ayuntamiento de València ha llevado a discusión una propuesta clave para la gestión de la Huerta: adaptar las normas del PGOU al Plan de Acción Territorial de Ordenación y Dinamización de la Huerta de Valencia, conocido como PATODHV.

El objetivo es encajar dos marcos legales de forma clara, para que la gestión de este suelo histórico resulte más ágil y predecible, sin perder la protección que ha dado a la huerta durante décadas.

La iniciativa, defendida por el concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, busca unificar criterios y evitar que cada vez que se quiera implantar una actividad en suelo de huerta haya que revisar por separado el PGOU y el PAT.

Así se genera un marco único dentro del planeamiento municipal, y se garantiza seguridad jurídica para ciudadanos, técnicos y administraciones.

Hay que recordar que la moción de inicio para esta adaptación data de 2020, y que el PAT de la Huerta ya figuraba como norma de referencia desde 2018.

Llevan años trabajando para que la ordenación sea compatible con la protección de este paisaje agrario y, a la vez, permita la rehabilitación de zonas degradadas y la recuperación de alquerías y viviendas tradicionales que se han quedado sin uso.

El proceso de información pública abrirá la posibilidad de alegaciones y comentarios por parte de la ciudadanía. El equipo técnico aclara que no se están introduciendo innovaciones valientes ni derechos nuevos; se está clarificando el marco existente para evitar ambigüedades en la aplicación, algo que ya defendía el propio PAT cuando se aprobó hace años.

En el PAT de la Huerta se fijan tres zonas de protección, con distintos usos compatibles. La Zona H1, de Protección Especial Grado 1, representa la huerta de mayor valor agrario y paisaje, y establece límites para instalaciones agrarias de nueva planta inferiores a 25 m², invernaderos temporales de baja altura, rehabilitación de viviendas de tipología tradicional y usos terciarios como restauración, alojamiento rural y venta directa de los agricultores existentes.

La Zona H2, Grado 2, mantiene gran parte de las reglas de la H1 pero admite ampliaciones en instalaciones hípicas y contempla la opción de huertos de ocio municipales, con restricciones para no afectar acequias ni caminos históricos.

Por último, la Zona H3, Grado 3, es la más degradada y, para incentivar la recuperación, permite nuevas instalaciones agropecuarias, cría de animales, alojamientos turísticos en edificaciones nuevas, venta directa de productos del cultivo local y, en determinados casos, aparcamientos vinculados a transporte público.

También se permiten nuevas construcciones para usos dotacionales, siempre cuidando la protección del paisaje y de las acequias.

El objetivo de la adaptación es, según el concejal Giner, mantener las protecciones y, al mismo tiempo, habilitar herramientas para recuperar huerta abandonada y alquerías, vinculando su uso al cultivo y a la conservación del entorno.

No se crea ningún derecho nuevo; se integran normas autonómicas de rango superior al planeamiento municipal con el fin de simplificar los procesos y aclarar qué plan aplica en cada caso.

Conforme avance la tramitación, el expediente se someterá a exposición pública para que cualquier persona pueda aportar su opinión. El PAT de la Huerta ya establece que el planeamiento debe incorporar la clasificación y zonificación que define el plan territorial, por lo que la adaptación del PGOU se presenta como un paso natural para dar más seguridad jurídica a vecinos, técnicos y administraciones.