La ciudad prueba retirar el ámbar intermitente en cruces peligrosos para que los peatones y usuarios vulnerables tengan prioridad, en una medida dentro de un plan municipal para reducir los accidentes.
València ha puesto en marcha una medida de seguridad vial que, a simple vista, puede parecer pequeña, pero está pensada para cambiar hábitos y reducir riesgos en las calles.
La Concejalía de Seguridad Ciudadana y Movilidad ha decidido eliminar el ámbar intermitente en cuatro cruces que acumulan más incidencias y peligros para conductores, peatones y usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP).
Esta acción forma parte de un conjunto de actuaciones dentro del Plan Director de Seguridad Vial y del Plan Vector de la Policía Local, instrumentos que buscan reducir la siniestralidad en la ciudad y acercar la seguridad a la gente de forma real y verificable.
Los cruces afectados son dos sentidos de la avenida L’Albereda con el Pont de L’Exposició, la plaza de Saragossa, la secuencia Saragossa con el Pont d’Aragó y la plaza de Saragossa con L’Albereda, en la dirección al Palau de la Música.
En estas intersecciones existía una fase de ámbar intermitente que permitía, a la vez, activar el verde para peatones, ciclistas y usuarios de movilidad personal, mientras el tráfico motorizado avanzaba con cierta permisividad.
La retirada de ese ámbar intermitente cambia las reglas en favor de una mayor claridad: se mantiene el rojo total durante la fase de verde para las personas más vulnerables cuando corresponde, para evitar que los conductores se confíen ante un amarillito que ya no existe.
Este primer lote de intervenciones se acompaña de un calendario de actuaciones semanal, con el objetivo de eliminar progresivamente los ámbar intermitentes en las intersecciones de conflicto.
El objetivo estratégico es claro: reducir a la mitad, para 2030, los siniestros con heridos graves y fallecidos, en línea con la Estrategia de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico (DGT) para ese periodo.
En cuanto a los planes, València ha desarrollado el Plan Director de Seguridad Vial desde el área de Movilidad y el Plan Vector elaborado por la Policía Local; este último aterriza las líneas maestras del primero con actuaciones concretas para acercar los objetivos de seguridad a cada cruce y cada barrio.
Los datos de siniestralidad en la ciudad muestran que, si bien las cifras de mortalidad han descendido significativamente entre 2019 y 2025 (un descenso de alrededor del 28% en víctimas mortales), siguen siendo las personas más vulnerables las que concentran el mayor porcentaje de fallecidos: el 84,6% de las muertes corresponde a usuarios como peatones, motociclistas y usuarios de VMP.
En 2025, 182 personas sufrieron lesiones graves; entre ellas, las motocicletas encabezan la lista con 81 casos, seguidas de peatones (50), usuarios de VMP (27), bicicletas (12) y turismos (7).
La irrupción de los VMP ha cambiado notablemente el mapa de la siniestralidad desde 2019. El número de accidentes que involucran estos dispositivos ha pasado de 346 en 2019 a 825 en 2022, 1.054 en 2024 y 1.192 en 2025. En estas cifras, los VMP representan ya un 13% de los siniestros totales y aproximadamente un 23% de los fallecidos, con un 15% de lesionados graves entre sus víctimas.
Por lo que respecta al resto de usuarios, las cifras de bicicletas se mantienen por debajo de los niveles de 2022, mientras que la siniestralidad de motocicletas y ciclomotores ha mostrado descensos respecto a 2024, con las colisiones como tipología predominante y los atropellos como causa mayor en peatones.
En resumen, València apuesta por una seguridad vial más directa y visible: menos ambigüedad en los semáforos en cruces clave, mayor prioridad para los usuarios vulnerables y una estrategia coordinada entre el Ayuntamiento y la Policía Local para acercar la ciudad a un objetivo claro de reducción de accidentes, tal como exige la normativa nacional y la planificación local.
Con estas medidas, la ciudad quiere dar una señal de que la seguridad de las personas está por encima de la comodidad de un cruce ambiguo, y que cada decisión cuenta para proteger a las familias valencianas en su día a día.