La ciudad organiza la jornada Sandbox + Startup València para mostrar las oportunidades de testeo real en la calles, con más de 150 recursos disponibles y una convocatoria de subvenciones 2026 abierta hasta el 18 de mayo. Todo para convertir València en un laboratorio urbano abierto.
València está dando un paso claro hacia convertirse en un laboratorio urbano al aire libre. Este jueves la ciudad abrió las puertas del Sandbox Urbano con una jornada conjunta entre València Innovation Capital y Startup València, bajo el lema 'Sandbox + Startup València.
Explore the Sandbox, un espacio para innovar'. El objetivo es simple: mostrar a emprendedores y empresas tecnológicas qué soluciones pueden probarse en la ciudad real y, sobre todo, cómo hacerlo sin perder tiempo ni caer en trámites interminables.
La cita se celebró en La Farinera, un espacio histórico de la ciudad, y sirvió para presentar casos de éxito, las lecciones aprendidas y, lo más importante, el camino para entrar en el Sandbox Urbano.
En la práctica, se trata de un entorno de pruebas donde proyectos de IA, movilidad, sostenibilidad, energía y salud pueden operarse con acceso a más de 150 recursos urbanos.
Es decir, la ciudad les presta calles, plazas, semáforos, sensores y otros activos para validar productos en condiciones reales, con la administración acompañando el proceso.
Entre los ponentes destacó Fermín Cerezo, jefe del Servicio de Innovación del Ayuntamiento, quien repasó el primer año de funcionamiento del Sandbox y los aprendizajes clave.
Se habló también del modelo Smart City como motor para la innovación tecnológica y de la necesidad de colaborar: universidades, empresas, startups y administración tienen que trabajar juntos para que las ideas salgan de la fase de prototipo e aterricen en la vida cotidiana de las personas.
En la conversación participaron representantes de entidades clave del ecosistema y del Instituto de Biomecánica (IBV), que aportó una visión práctica sobre la aplicación de soluciones en la ciudad.
Lo más tangible para quien quiere iniciar una prueba es que ya hay startups que están compartiendo sus experiencias: cómo validan sus soluciones, qué problemas se encuentran en la ciudad y qué aprendizaje dejan para futuras iteraciones.
El objetivo no es solo demostrar tecnología, sino demostrar que se puede testar y mejorar de forma ágil, con menos barreras y más apoyo público.
La concejala de Innovación, Paula Llobet, subrayó que València no es solo un lugar donde nacen ideas, sino un lugar donde esas ideas se prueban, se validan y se convierten en soluciones reales que benefician a la gente.
En su intervención enfatizó la vocación de la ciudad de convertirse en un laboratorio urbano abierto, donde universidades, startups, empresas y administración trabajen de la mano para resolver retos reales.
Por su parte, Nacho Mas, CEO de Startup València, remarcó que el Sandbox Urbano es una oportunidad para demostrar que la innovación tecnológica funciona cuando se prueba con usuarios y retos reales.
Defendió un entorno más ágil para validar soluciones, con menos trabas y una colaboración público-privada que impulse la competitividad del ecosistema tecnológico valenciano.
Además, la jornada sirvió para recordar las subvenciones a la innovación 2026, anunciadas por el Servicio de Innovación del Ayuntamiento dentro de València Innovation Capital.
La convocatoria está abierta y las propuestas pueden presentarse hasta el 18 de mayo de 2026. Estas ayudas no son solo una financiación puntual: permiten testar productos en entornos reales mediante el Sandbox Urbano, con la promesa de que las soluciones crezcan con impacto para la ciudad.
En resumen, València continúa su estrategia de convertir la ciudad en un único gran laboratorio. El compromiso es claro: convertir ideas en proyectos tangibles que mejoren la vida diaria, atraer talento y situar a la ciudad en la vanguardia de la innovación aplicada.
Con más de 150 recursos urbanos disponibles y un proceso de entrada al Sandbox ya líneas maestras, el ecosistema valenciano tiene ante sí un marco propicio para acelerar desarrollos, validar conceptos y, en última instancia, crear valor real para vecinos y empresas.
Históricamente, la ciudad ha ido tejiendo una trayectoria de desarrollo tecnológico y urbanístico que hoy se ve reflejada en iniciativas como este Sandbox Urbano.
No se trata solo de tecnología, sino de una concepción de la ciudad como plataforma de pruebas, aprendizaje y crecimiento conjunto, donde las soluciones innovadoras se prueban, aprenden y se escalan con el apoyo de la administración y del tejido emprendedor local.
Este enfoque puede marcar un antes y un después en cómo se diseñan, implementan y evalúan políticas urbanas en València y, en general, en ciudades que buscan competir en un mundo cada vez más conectado y tecnológico.