València recupera una tradición muy nuestra para conmemorar el 700 aniversario del Corpus: coros repartidos por la Procesión General y la instalación de siete monumentos florales que realzan la memoria y la identidad de la ciudad.
València no quiere dejar caer una de sus tradiciones más arraigadas. El Ayuntamiento, junto a la Associació Amics del Corpus y la Federació de Folklore de la Comunitat Valenciana, ha puesto en marcha una iniciativa para recuperar una imagen muy valorada: la presencia de coros a lo largo de la Procesión General y, al mismo tiempo, la instalación de siete monumentos florales que acompañarán el recorrido con su color y su aroma.
Todo ello forma parte de los actos conmemorativos del 700 aniversario del Corpus Christi de València, una fecha que invita a mirar hacia el pasado con orgullo y hacia el futuro con responsabilidad.
La plaza del Ayuntamiento luce ya engalanada para la celebración: en medio de la ciudad se levantan dos composiciones florales que reproducen la bandera de España y la Real Senyera, elaboradas con cerca de 900 flores.
Es una muestra de cómo València combina símbolos nacionales y valencianos para expresar su identidad en una fiesta que ha sabido conservarse a lo largo de los siglos.
Esta decoración no es casualidad: se ha diseñado para realzar la imagen de la ciudad durante los días centrales de la Festa Grossa y para que residentes y visitantes perciban desde la primera mirada la solemnidad de la ocasión.
En esta edición, siete coros actuarán en puntos estratégicos del itinerario procesional. Su presencia no es un simple acompañamiento musical: se trata de recuperar una tradición que acompañaba la Custodia en otros tiempos y que, por razones históricas, había quedado en segundo plano.
Los coros que tomarán parte son la Sociedad Coral de San Antonio de Benagéber, el Orfeón Manuel Palau, el Coro Aaacema, la Coral Divisi, la Coral Polifónica Valentina, la Coral de la Agrupación Musical Santa Cecilia del Grao y el Grupo Coral Quorum.
Cada uno aportará su tono y su estilo para enriquecer el recorrido y reforzar la atmósfera solemne de la procesión.
A la vuelta de la música, llegarán los monumentos florales. Se inauguran siete obras que se colocarán en puntos clave del itinerario: la Plaza de Manises, la Plaza del Tossal, el entorno de la Lonja, la esquina de la Avenida de María Cristina con la calle San Vicente, frente a la iglesia de San Martín, en la calle del Mar y delante del Palacio Arzobispal.
Estas piezas, ideadas por el Gremio de Floristas de la Comunitat Valenciana y coordinadas por Juan Lluesma, forman un camino vegetal que acompaña visualmente el trayecto de la Custodia y que, además, permite que los coros tengan encuentros musicales en distintos puntos a lo largo de la procesión.
La tradición no se limita a los elementos nuevos. Junto a los coros y a los monumentos florales, el Corpus 700 continúa contando con el monumento floral tradicional dedicado al Corpus que desde hace años se instala en la Plaza de la Reina, obra que se financia y realiza con la colaboración de alumnado y profesorado de la Escuela Municipal de Jardinería.
Su presencia, junto con las nuevas propuestas, subraya que la ciudad sabe conservar lo esencial sin perder la capacidad de innovar para que la fiesta siga siendo viva.
La participación de la Concejalía de Fiestas y Tradiciones, de SAV y de la Associació Amics del Corpus refuerza un mensaje claro: el Corpus Christi en València es mucho más que una celebración religiosa; es una expresión de memoria colectiva, de convivencia y de orgullo cívico que se transmite de generación en generación.
Como explica la propia Mónica Gil, concejala de Fiestas y Tradiciones, “el Corpus conserva tradiciones que forman parte de la memoria de València y que merecen volver a ocupar el lugar que les corresponde”.
Este año, las calles de la ciudad se convierten en un mapa de recuerdos compartidos, donde el pasado se siente cercano y presente gracias a la música de los coros, al color de los monumentos florales y a la presencia de las señales de identidad que Valencia sabe cuidar.
La agenda del Corpus Christi de València, con su mezcla de patrimonio, música y horticultura, ofrece una experiencia única en España: una celebración que combina símbolos, canciones y flores para recordar la historia de una ciudad que ha sabido mantener su carácter a lo largo del tiempo.
Y, sobre todo, para recordar que el Corpus, con su Servita y su Custodia, es una historia que sigue escribiéndose cada año en las calles, con la participación de vecinos, asociaciones y familias que comparten una tradición que se ha convertido en parte de la vida de la ciudad y de su gente.