La ciudad activa una amplia red de refugios climáticos para este verano, aumentando de 18 a 39 puntos de sombra, aire y agua para proteger a la población ante las temperaturas extremas.
València ha puesto en marcha una respuesta firme contra las olas de calor de este verano: una amplia red de refugios climáticos pensada para que cualquiera pueda encontrar sombra, aire fresco, un sitio para sentarse y agua para hidratarse.
En conjunto, la ciudad dispondrá de 39 refugios repartidos entre barrios y pedanías, una ampliación notable que eleva la cobertura y acerca estos espacios de protección a más gente, especialmente a quienes son más vulnerables ante el calor.
La idea es sencilla: lugares cercanos, fáciles de acceder y preparados para ayudar a combatir el golpe de calor y mejorar el bienestar diario cuando el termómetro se dispara.
Entre los puntos habilitados se encuentran espacios gestionados por València Sostenible, como las oficinas de la energía y el Observatorio del Cambio Climático; además, figuran grandes instalaciones como el Palau de Congressos, centros municipales para mayores, museos, bibliotecas y otros centros culturales.
Todo ello forma una red descentralizada que facilita que, en cada barrio, haya un lugar seguro a poca distancia de casa o del trabajo. La alcaldesa, María José Catalá, acompañada por el concejal de Mejora Climática, Carlos Mundina, explicó que la expansión de 2026 lleva la cifra de 18 refugios a 39, y que el objetivo es garantizar la presencia de estos espacios en todos los distritos de la ciudad.
La finalidad de estos refugios es clara: evitar golpes de calor y ayudar a las personas a seguir con su vida diaria sin verse obligadas a enfrentarse al calor extremo en la calle.
Más allá de la sombra y la climatización, estos lugares ofrecen zonas de descanso y acceso a agua potable, elementos clave para la salud en verano. La alcaldesa indicó que, para seguir apoyando a la población, se mantiene la bonificación del IVA en la factura eléctrica para los hogares durante todo el verano, una medida que ayuda a afrontar las subida de precios energéticos que suelen acompañar a las altas temperaturas.
En el plano de energía y eficiencia, el Ayuntamiento ha puesto en marcha iniciativas para reducir la factura energética de las familias. Así, se están instalando paneles solares en las cubiertas de los cementerios municipales, una acción que, según la alcaldesa, podría generar energía suficiente para abastecer a unos 800 hogares vulnerables y asumir el coste de su consumo eléctrico.
Además, una de las comunidades energéticas de la ciudad, la de Castellar-L’Oliveral y El Forn d’Alcedo, ya está generando energía suficiente para cubrir las necesidades de un grupo de viviendas vulnerables, incluyendo la posibilidad de mantener a 12 hogares con suministro eléctrico gracias a esa producción local.
Otra iniciativa para preparar a la ciudad ante el calor son los abanicos elaborados con materiales reciclados que, coincidiendo con la apertura de los refugios climáticos, se repartirán en las oficinas de València Sostenible para que la gente que se acerque pueda llevarse un accesorio práctico y respetuoso con el medio ambiente.
Con estas acciones, el Ayuntamiento quiere fomentar hábitos sostenibles y reforzar la lucha contra el calor estival, al tiempo que ofrece recursos descentralizados para que las ciudades de los distritos funcionen con mayor resiliencia.
Carlos Mundina, el concejal responsable, subrayó que València sigue avanzando en su plan de adaptación ante las olas de calor cada vez más persistentes.
El objetivo es mejorar el confort de la ciudadanía y proteger la salud pública, poniendo a disposición espacios públicos adaptados que todos los vecinos puedan usar sin complicaciones.
La información detallada sobre la red de refugios climáticos —ubicaciones, horarios y consejos prácticos— está disponible en la web de València Sostenible, donde también se puede consultar el mapa completo de espacios habilitados.
En clave histórica, esta apuesta se inscribe en una tendencia de las ciudades europeas: mirar hacia la energía local y la descentralización como herramientas para afrontar el calor.
En Valencia, el esfuerzo se ha ido fortaleciendo año tras año; desde el primer intento de crear refugios en años anteriores, la ciudad ha ido aprendiendo qué lugares resultan más útiles y cómo coordinarlos mejor entre servicios municipales.
La experiencia acumulada ha permitido llegar a esta red expandida para 2026, que busca que ningún barrio quede desprotegido cuando el verano apriete. Este enfoque práctico y cercano a la gente es, en definitiva, la respuesta de València ante un fenómeno cada vez más presente en la vida diaria de la ciudad.