Informe sobre la temporada de observación de búhos en Manitoba, con tarifas convertidas a euros y el interés creciente de birders internacionales, junto a contexto histórico de la región.

En Manitoba, la observación de búhos durante el invierno ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en una experiencia atractiva para observadores de aves de todo el mundo.

Eagle-Eye Tours, una empresa con sede en Columbia Británica, ha organizado cinco itinerarios en Manitoba para intentar avistar búhos en la pradera congelada entre febrero y marzo.

En esta temporada, se inscribieron unas sesenta personas de distintas nacionalidades, y las salidas, claramente agotadas, se centran en búhos que han sabido adaptarse a climas extremadamente fríos, como el búho nival, el búho ratonero norteño y el gran búho gris, este último avistado con frecuencia en la región.

Uno de los guías destacados, Josh Dewitt, señala que Manitoba conserva una notable diversidad de búhos durante el invierno y que la facilidad de encontrarles se debe a la ausencia de hojas en los árboles que los camuflan y a la presencia de puntos clave a lo largo de las carreteras agrícolas que conectan Winnipeg con el sur y el suroeste.

Entre los visitantes notables se encuentra Kishore Karamchandani, médico de pulmón y cuidados críticos de Montana, quien registró imágenes de un búho ratonero norteño durante la expedición de febrero de 2026 y afirmó haber vivido una experiencia muy gratificante.

En contraste con las rutas más lejanas, las expediciones a Manitoba para observar búhos invernales se ofrecen a un precio relativamente más accesible.

Las salidas internacionales de Eagle-Eye a destinos como Belice, Puerto Rico, Costa Rica y Panamá suelen situarse entre 3.630 € y 5.082 € por viaje, dependiendo del itinerario y de la temporada. Por su parte, la salida de Manitoba para ver búhos invernales tiene un costo aproximado de 1.254 € por persona, lo que ha atraído a quienes buscan una experiencia de observación de fauna sin recorrer distancias tan largas.

Para muchos participantes, esta experiencia no es solo una oportunidad de completar una lista de “deseos” de avistamiento, sino también una forma de conocer un ecosistema invernal único y colaborar en proyectos de ciencia ciudadana.

En Manitoba, Jim Duncan —antiguo responsable de la Fish and Wildlife Branch— ha estado involucrado en iniciativas como Discover Owls y destaca la tradición de la observación de búhos en la región.

Duncan remarca que la provincia ha albergado eventos relevantes en la historia de la ornitología, y que el primer encuentro internacional de búhos celebrado en Winnipeg en 1987 marcó un hito en la colaboración entre científicos, guías y aficionados.

Él y su esposa fundaron la Manitoba Nocturnal Owl Survey hace 35 años, un programa de ciencia ciudadana que invita a voluntarios a registrar avistamientos y datos para la conservación.

En el marco de la temporada, Oska, el búho gris gigante que acompaña a Duncan, se ha convertido en un embajador de vida silvestre para charlas en aulas y otros espacios educativos, contribuyendo a acercar a la población a estas criaturas.

A pesar de que algunos búhos, como el gran búho gris y el búho real, pueden ser más difíciles de detectar, la temporada 2025-2026 mostró un interés creciente por Manitoba como destino de invierno para la observación de búhos, respaldado por una sólida tradición de investigación y educación ambiental.

En síntesis, Manitoba se consolida como un referente de turismo ecológico invernal, ofreciendo la combinación de avistamientos de búhos, paisajes prístinos de las praderas canadienses y oportunidades de aprendizaje, todo ello dentro de un marco histórico que ha contado con la participación de investigadores, guías y aficionados durante décadas.