Una empresa de Alberta y la Universidad de Manitoba se asocian para diseñar una red de monitoreo de aguas subterráneas en el sur de Manitoba, empleando tecnología cuántica para vigilar el acuífero en tiempo real y promover la gestión responsable de los recursos hídricos.
Una empresa minera de Alberta, Sio Silica, anunció su interés en extraer arena de sílice en el sureste de Manitoba y dio a conocer una alianza con la Universidad de Manitoba para diseñar una red experimental de monitoreo de aguas subterráneas que reduzca la necesidad de perforaciones extensivas.
El objetivo es avanzar hacia un estudio de viabilidad y proponer un sistema científico sólido y no invasivo que pueda seguir la salud del acuífero en tiempo real, y que sirva como herramienta para una gestión responsable de los recursos hídricos de la provincia.
Esta colaboración, según la empresa, busca además sentar las bases para un marco de datos abierto y fiable, que beneficie no solo al proyecto en curso sino a futuros esfuerzos de extracción en la región.
Carla Devlin, presidenta de Sio Silica, subrayó que la alianza con la Universidad de Manitoba representa una oportunidad para ampliar el entendimiento del acuífero sur de Manitoba y para reforzar la transparencia del proceso, algo que la empresa ha considerado clave para avanzar.
La iniciativa llega cuando Sio Silica ha reavivado sus esfuerzos para extraer arena de la roca arenisca que se aloja por debajo de la Municipalidad Rural de Springfield, en el sureste provincial.
En 2024, el gobierno provincial, entonces con la coalición del NDP, rechazó la licencia para extraer arena del acuífero, citando preocupaciones sobre la calidad del agua potable y posibles desplazamientos del sustrato subterráneo.
Con ese antecedente, Sio Silica ha propuesto una estrategia más gradual, con menos perforaciones y un proceso de permisos más cuidadoso para obtener una nueva autorización en el futuro.
El equipo de investigación, liderado por el profesor asociado Ricardo Mantilla, del departamento de ingeniería civil de la Universidad de Manitoba, empleará gravimetría cuántica para medir variaciones en el campo gravitatorio a medida que el agua subterránea se desplaza.
Según Mantilla, esta tecnología puede inferir la cantidad de agua disponible a partir del cambio en el peso del terreno, y actualmente existiría solo un instrumento activo de este tipo en uso en Canadá.
Aunque la gravimetría cuántica es potente para estimar volúmenes de agua, los especialistas aclaran que no proporciona por sí misma datos sobre la calidad del agua.
Los analistas señalan que un sistema de monitoreo tan amplio podría resultar relevante para Manitoba en su conjunto, dado que la interacción entre aguas superficiales y subterráneas juega un papel central en la dinámica climática y regional.
En el marco global, tecnologías similares han sido utilizadas para estudiar el agua de forma continuada; por ejemplo, observaciones satelitales de la misión Grace Follow-On de la NASA han aplicado principios de gravimetría para detectar cambios en los niveles de agua a escala planetaria, aunque con limitaciones de resolución espacial para distinguir variaciones entre ubicaciones cercanas.
La conversación pública sobre el proyecto ya ha incluido posiciones contrastantes en comunidades locales. Long Plain First Nation manifestó su acuerdo para liderar la revisión ambiental del proceso de extracción, mientras que Brokenhead Ojibway Nation expresó su rechazo a participar en la coalición de Sio Silica.
De cara al futuro, Manitoba podría beneficiarse de observar cómo se integra la ciencia y la gestión de recursos con el escrutinio público y las normativas ambientales.
En términos de inversión, se estima que el desarrollo de la red de monitoreo y la investigación asociada podrían requerir una inversión significativa.
En valores aproximados, la implementación de una red de monitoreo avanzada podría costar decenas de millones de dólares estadounidenses, lo que se traduciría a un rango cercano a 9–46 millones de euros, dependiendo de la escala final y de las tecnologías empleadas.
Este rango refleja la magnitud de una iniciativa que no solo apunta a un único proyecto, sino a un marco de referencia para la toma de decisiones basada en ciencia, datos abiertos y supervisión a largo plazo.
La experiencia de Manitoba en este tema se sitúa en un contexto más amplio de debate sobre la gestión de recursos hídricos y su impacto en la seguridad del agua potable.
Expertos señalan que, si se logra consolidar un sistema de monitoreo robusto y transparente, podría servir como modelo para otras regiones con retos similares.
En última instancia, el objetivo declarado es que las decisiones sobre recursos hídricos se orienten por evidencia científica, con una vigilancia constante y una participación comunitaria informada, más allá de suposiciones o temores.