Dos residentes de Texada Island, BC, fueron condenados por no informar a las autoridades sobre el fallecimiento de un oso grizzly en julio de 2025. Cada uno recibió una multa de 3.000 CAD (aprox. 2.040 euros) y parte de la cantidad fue donada a una fundación de conservación.
Dos residentes de Texada Island, en la Columbia Británica, fueron condenados tras declararse culpables de no reportar de forma oportuna la herida o muerte de un oso grizzly ocurrido en julio de 2025, según informó el Servicio de Conservación de BC (COS).
Kody Bevan y Seneca Anthony recibieron multas de 3.000 CAD cada una. En total, una porción de la multa, 4.000 CAD, fue destinada a la Habitat Conservation Trust Foundation. Las autoridades subrayaron que los cargos no señalan con certeza quién fue el responsable del fallecimiento del animal.
Texada Island es la isla más grande del archipiélago de las Gulf Islands, ubicada a unos 100 kilómetros al noroeste de Vancouver. El oso, un macho de cinco años apodado localmente como Tex, había causado preocupación entre los residentes por su comportamiento impredecible en años previos y por haber sido trasladado en varias ocasiones antes de aparecer en Texada a finales de mayo.
El episodio desató un intenso debate en la comunidad entre quienes proponían su gestión mediante nuevas reubicaciones y quienes defendían su captura o eliminación para evitar nuevos incidentes.
La comunidad observó movimientos del oso por zonas habitadas y escolares, e incluso se registraron momentos de tensión cuando Tex acechó a residentes que llevaban a cabo paseos o actividades con perros y caballos.
Los planes de reubicación, que estaban encaminados a alejar al animal de zonas concurridas y de la costa, se vieron interrumpidos por el hallazgo de la muerte del oso y por la decisión de las autoridades de no permitir su retorno a lugares de difícil acceso.
En años anteriores, el oso también había sido reportado acercándose a viviendas y rutas de senderismo, lo que generó debates sobre el equilibrio entre la seguridad pública y la conservación de una especie que ya había sido relocada varias veces.
La sentencia, transmitida por COS, subraya la importancia de reportar con prontitud cualquier incidente relacionado con la fauna silvestre, especialmente cuando se trata de grandes depredadores que pueden poner en riesgo a la comunidad.
Aunque los responsables del hecho no han sido identificados públicamente, el hecho de no informar oportunamente sobre el suceso se consideró suficiente para imponer las multas, reforzando la idea de que la gestión responsable de la fauna exige transparencia y cooperación entre residentes, autoridades y comunidades indígenas locales.
El caso también provocó una reflexión sobre la relación entre las comunidades insulares y los grandes carnívoros que, en la historia de BC, han generado tensiones similares en otras islas y regiones costeras.
Texada, con una población cercana a los mil habitantes, representa un escenario donde la presencia de un único oso puede polarizar opiniones y poner a prueba las estrategias de convivencia entre humanos y vida silvestre.
Aun así, la decisión de sancionar a los residentes por no reportar el incidente envía un mensaje claro: la notificación oportuna es una pieza clave en la gestión de conflictos de fauna y en la protección de especies que, por su naturaleza, requieren respuestas coordinadas y basadas en evidencia.
Las autoridades reiteraron que parte de la multa será canalizada hacia iniciativas de conservación y manejo de hábitats, buscando mitigar futuros conflictos y apoyar a las comunidades locales en la implementación de medidas preventivas.
En suma, este fallo subraya la necesidad de cooperación entre autoridades, comunidades y pueblos originarios para abordar desafíos de conservación y seguridad pública en contextos insulares de BC.
Dichos esfuerzos son parte de un marco más amplio de conservación de osos grizzly en la región, donde la gestión de la fauna silvestre continúa siendo un tema sensible y de alto valor para la biodiversidad y las tradiciones locales.