Un astronauta de la NASA sufrió un repentino episodio de salud a bordo de la Estación Espacial Internacional. Aunque se descartó un infarto, la causa continúa bajo investigación y la evacuación médica marcó un hito para la agencia.
A principios de enero, en la Estación Espacial Internacional, el astronauta Mike Fincke, con una trayectoria de cuatro misiones, vivió un episodio de salud durante la cena, justo cuando se preparaba para una caminata espacial al día siguiente.
No pudo hablar y, pese a no sentir dolor, sus compañeros detectaron que estaba en aprietos y llamaron a los médicos en tierra.
Los responsables descartaron un infarto y se barajaron múltiples posibles causas. Fincke acumula 549 días en ingravidez a lo largo de su carrera, lo que puede complicar la física de su organismo; sin embargo, encontrar una explicación definitiva resultaba difícil sin más pruebas.
Para esa emergencia, la ISS contó con un equipo de ultrasonido disponible a bordo. Los datos obtenidos permitieron a la NASA y a los especialistas en tierra descartar señales de problemas graves en el corazón, en el cuello y en otros sistemas; aun así, la causa exacta siguió sin cerrarse.
El episodio duró alrededor de 20 minutos y, tras esa especie de ‘rayo’ súbito, Fincke se sintió mejor y no ha vuelto a experimentar nada similar desde entonces.
El veterano astronauta ha insistido en que se encuentra en buen estado y continúa bajo observación médica.
La decisión de evacuar a Fincke y a sus compañeros se tomó cuando SpaceX trasladó a la Tierra a la tripulación restante y, finalmente, a Fincke, a Zena Cardman y a los dos otros tripulantes.
Regresaron el 15 de enero y fueron ingresados de inmediato en hospitales. Fincke salió a la luz públicamente a finales del mes pasado para identificar que él fue la persona enferma, con el objetivo de terminar con las conjeturas.
La NASA está revisando expedientes médicos de otros astronautas para buscar patrones o señales premonitorias, sin vulnerar la privacidad, con la finalidad de mejorar la seguridad ante emergencias médicas en el espacio.
Este suceso ha hecho que la agencia ayude a comprender aún más qué ocurre cuando el cuerpo pasa largos periodos sin gravedad. En el ámbito histórico, ya se han observado efectos de la ingravidez en la visión y en otros sistemas; por ejemplo, el canadiense Robert Thirsk fue uno de los primeros en advertir, ya en 2012, que la microgravedad incide en la salud ocular durante estancias prolongadas.
Es un recordatorio de que la salud en misiones de larga duración requiere vigilancia constante y protocolos de evacuación listos para activar.
Con todo, Fincke mantiene un tono optimista y sueña con volver al espacio si la salud se lo permite. Sus compañeros le dejaron claro que no fue una falla suya y que esto es, en gran medida, una realidad del entorno espacial. En conjunto, este episodio marca un hito en la historia de la salud espacial: la primera evacuación médica de la NASA desde la ISS en un caso de este tipo, un episodio que sigue siendo objeto de análisis y de aprendizaje para las misiones futuras.