Un fallo de Microsoft Outlook interrumpe temporalmente las operaciones administrativas a bordo durante Artemis II, pero los sistemas críticos siguen funcionando y la NASA mantiene el plan para el flyby lunar.
La misión Artemis II de la NASA, histórica por ser la primera con tripulación que se acerca a la Luna en décadas, recibió un susto apenas horas después de despegar: un fallo en Microsoft Outlook dejó a la tripulación con molestias en las operaciones administrativas a bordo de la nave Orion.
El problema surgió menos de un día después del lanzamiento y provocó un retraso breve en tareas de rutina mientras los técnicos trataban de entender qué ocurría.
Este tipo de incidencias, dicen los responsables, se esperan cuando se prueba una tecnología de próxima generación en condiciones reales.
Alrededor de siete horas después del despegue, el comandante Reid Wiseman informó al control de misión en Houston sobre el fallo: dos cuentas de Outlook no respondían y eso complicaba la gestión de correos, agendas y documentos.
Con el resto del equipo, los ingenieros y el equipo de control se centraron en diagnosticar si el fallo era de software, de red o de configuración, para decidir si debían aplicar un arreglo remoto o recurrir a herramientas de respaldo.
El fallo afectó a los Personal Computing Devices (PCDs), los dispositivos personales que utilizan los astronautas para tareas administrativas como comunicación, programación y acceso a documentos de la misión.
Estos equipos son clave para organizar flujos de trabajo durante los diez días de duración prevista de Artemis II, que incluye un vistazo de la nave Orion alrededor de la cara visible y, sobre todo, la cara oculta de la Luna.
NASA confirmó que, para diagnosticar y resolver la incidencia, se conectó de forma remota a través de la interfaz del PCD en la nave.
A pesar del contratiempo, los sistemas críticos siguieron operativos: navegación, propulsión y soporte vital permanecieron en buen estado. Mientras los ingenieros trabajaban para reparar el fallo, la tripulación pasó a métodos de comunicación de respaldo para mantener la coordinación, sin afectar el objetivo principal de la misión: completar el flyby lunar y transmitir datos esenciales a la Tierra.
La NASA subraya que este tipo de desafíos se esperan cuando se pone a prueba tecnología de próxima generación en condiciones reales de misión. Además, algunos observadores han resaltado la presencia de dispositivos personales a bordo, incluidos móviles y tablets, que facilitan la gestión diaria de la misión.
Sin embargo, la agencia insiste en que esto no compromete la seguridad ni la fiabilidad de los sistemas críticos, que siguen protegidos y operativos.
Artemis II, con los astronautas Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen acompañando al comandante Wiseman, es un hito histórico: busca demostrar que el viaje humano a la Luna puede repetirse con una tripulación completa, a diferencia de Artemis I, que fue un vuelo no tripulado realizado en 2022 para validar cohete, cápsula y sistemas.
El objetivo final de la agenda Artemis es abrir la puerta a una presencia sostenible en la Luna y preparar el terreno para misiones futuras, incluidas cargas científicas y posibles bases permanentes.
Aunque este contratiempo técnico ha obligado a ajustar horarios, la NASA confía en una rápida resolución y en mantener el plan de vuelo para el flyby, consolidando a Artemis II como un paso decisivo en la exploración espacial de Estados Unidos.