Un nuevo proyecto en el sur de Alberta transformará estiércol de ganado en gas natural renovable y enterrará CO2, con apoyo público y un costo estimado en euros.

Un consorcio canadiense está preparando una instalación integrada cerca de Lethbridge para convertir el estiércol de granjas ganaderas cercanas en gas natural renovable y, al mismo tiempo, almacenar dióxido de carbono en un pozo profundo.

Este enfoque, descrito como un proyecto piloto de múltiples etapas, combina generación de energía y captura de carbono en un único complejo. La iniciativa tiene como objetivo aprovechar las hetenas de las granjas de Coaldale para producir energía limpia y, de paso, reducir las emisiones asociadas al manejo del estiércol.

El plan contempla transformar unas 130.000 toneladas de estiércol provenientes de cuatro feedlots en una source de energía de 360.000 gigajoules anuales, lo que permitiría abastecer alrededor de 4.000 hogares y, en conjunto, podría cubrir las necesidades energéticas de la localidad de Coaldale. Este proyecto se enmarca dentro de un grupo de iniciativas que recibieron apoyo financiero de fondos provinciales y federales equivalentes a unos €25,76 millones, señalando una confianza reciente en tecnologías que conectan la agroindustria con la transición energética.

El costo estimado de la planta se sitúa alrededor de €78,20 millones, y corresponde a una inversión que combina aportes gubernamentales y capital privado para avanzar en un modelo de economía circular.

La financiación de la provincia de Alberta aportó €9,20 millones, mientras que fondos del programa federal para una economía de bajas emisiones aportaron €3,13 millones; el resto proviene de la propia inversión de Taurus RNG y de préstamos.

Las autoridades regionales destacan que estas ayudas buscan impulsar innovaciones nacionales y fortalecer la seguridad energética, al tiempo que reducen la dependencia de combustibles importados.\n\nEn cuanto al funcionamiento técnico, el estiércol recogido de los feedlots se transportará a la planta, donde se almacenará temporalmente para contener olores.

Después se someterá a un pretratamiento y se diluirá con agua para formar una suspensión que facilita la eliminación de rocas o partículas. En la fase de digestión anaeróbica, la suspensión se introduce en tanques sellados y se mantiene a unos 40 °C en un entorno sin oxígeno durante aproximadamente un mes.

Bajo estas condiciones, los microorganismos descompondrán la materia orgánica, generando biogás y digestato rico en nutrientes. El CO2 generado durante el proceso será extraído y aspirado a un pozo de unas dimensiones aproximadas de 1,5 kilómetros de profundidad para su almacenamiento permanente.

Expertos del sector señalan que la geología de Alberta resulta compatible con este tipo de almacenamiento subterráneo.\n\nEl gas natural renovable desarrollado en la planta se entregará a la red de gas local, y, como subproducto, se producirán tres tipos de digestato aptos para su aplicación en la agricultura de la región.

Analistas sectoriales de Canadá remarcan que combinar tecnologías existentes puede generar un resultado de gran innovación, al funcionar como una “diagrama de Venn” entre energía, reducción de emisiones y transferencia de tecnología.

Aplauden la capacidad de este proyecto para transformar residuos de la ganadería en una fuente de energía limpia, al mismo tiempo que se reducen las emisiones asociadas al transporte y tratamiento de estiércol.

En declaraciones de responsables, el objetivo es demostrar que los recursos agroalimentarios pueden traducirse en beneficios económicos, sin sacrificar la sostenibilidad ambiental.\n\nPara algunos líderes provinciales, este tipo de iniciativas no solo mejora la balanza energética sino que también ofrece una vía para reforzar las economías rurales, aumentar la resiliencia ante las fluctuaciones de los mercados de energía y enriquecer el PIB regional sin depender de cadenas comerciales externas.

A nivel local, los impulsores subrayan que estas tecnologías permiten nuevas oportunidades en el desarrollo de empleo y la diversificación de la base productiva, al tiempo que ayudan a las granjas a gestionar de forma más eficiente sus residuos.

Aunque aún queda trabajo por hacer para escalar el modelo, las autoridades esperan que este proyecto sirva como referente para futuras iniciativas que conecten la economía agrícola con metas climáticas ambiciosas, manteniendo Alberta como un polo de innovación para la economía de bajo carbono.