La Nación Saugeen Ojibway cuestiona la interpretación de una abundante vida de peces junto a Bruce Nuclear Generating Station y advierte que el área podría funcionar como trampa para peces, mientras Bruce Power busca aumentar la potencia de sus reactores y los reguladores vigilan el proceso.

En Lake Huron, frente a la Bruce Nuclear Generating Station en Tiverton, Ontario, se ha visto una concentración de peces que algunos describen como una ciudad de peces.

La narrativa que promovía un equipo documental para el Día de la Tierra contrasta con la lectura que presenta la Saugeen Ojibway Nation. Ellos sostienen que esa zona de descarga de calor y corriente no es un santuario de peces, sino un sistema que atrae a la fauna y luego la captura dentro de la instalación, lo que podría explicar desequilibrios ecológicos.

El escándalo ecológico de 2025 es el punto central. El Departamento de Pesquerías y Océanos registró la muerte de hasta cinco millones de gizzard shad en la zona, una mortalidad de tal magnitud que provocó un apagado preventivo de la unidad 2 de Bruce A.

Luego se reportó que varios esturiones del lago, una especie en riesgo y de importancia cultural para las comunidades indígenas, quedaron varados en un estanque forebay de la planta; uno fue rescatado en noviembre y otros tres siguen allí.

La interpretación de SON es que la planta funciona en dos fases: atracción y atrapamiento. El calor residual y la mayor disponibilidad de alimento dentro del sistema de toma de agua atraen a peces más pequeños hacia la zona interior; una vez dentro, muchos de los peces mayores quedan sin salida, y la presencia de la instalación se convierte en una trampa de pérdidas para la fauna local.

No es solo una imagen atractiva; para SON cuestiona cómo se gestiona el riesgo ecológico y qué coste tiene para especies clave y para la tradición de su pueblo.

Bruce Power, por su parte, niega que la planta haya causado esas muertes. Sostiene que condiciones ambientales inusuales, como números altos de shad y inviernos duros, explican el fenómeno a gran escala. Aun así, la empresa ha instalado redes, barreras acústicas y luces estroboscópicas, y ha ampliado la vigilancia de la fauna y la investigación en el lago para mantener apartados a los peces del sistema de toma.

La Comisión de Seguridad Nuclear de Canadá ha enviado a sus inspectores varias veces en 2025 para verificar que esas medidas se cumplen y que se mantienen dentro de los límites.

En agosto de 2025 Bruce Power solicitó autorización para generar más electricidad con los reactores existentes. La empresa dice que podría aumentar la potencia unos 11 por ciento para 2030, sin construir una nueva unidad, y que el incremento se mantendría dentro de los límites ambientales.

El proceso regulatorio culminará en una audiencia final prevista para julio de 2026. La directora de asuntos comunitarios de Bruce Power afirmó que el aumento solicitado es necesario para responder a la creciente demanda de electricidad de la provincia y que puede hacerse de forma segura.

En una nota de la propia empresa se subraya que no se pueden realizar cambios operativos sin la aprobación de los reguladores.

Aun sin el incremento de potencia, el caso deja en evidencia una carencia de criterios claros a la hora de evaluar cuánta mortalidad de peces sería inaceptable.

En un informe de 2024, anterior al episodio masivo, el regulador reconoció que no existían umbrales definidos para medir la impingement o la entrainment de peces en las tomas de la planta; todo dependía del conocimiento de la población y de su variabilidad natural.

Esa laguna alimenta la sospecha de SON de que los impactos ecológicos pueden ser mayores de lo que se reconoce oficialmente.

El lago Huron y su ecología ya habían vivido tensiones por el cambio climático y por la presión humana sobre las especies. La narrativa de la ciudad de peces puede ayudar a entender mejor los vínculos entre calor, alimento disponible y movilidad de fauna, pero para SON y otras comunidades indígenas, la realidad es que cada pez que no llega a la libertad de la cuenca es una pérdida cultural y alimentaria.

En las próximas semanas se espera que los reguladores y Bruce Power ofrezcan más claridad sobre qué medidas se tomarán si se aprueban los cambios de potencia y sobre qué criterios concretos se utilizarán para valorar los riesgos ecológicos de la zona.