Un jurado federal en California encontró a Elon Musk responsable de engañar a los accionistas de Twitter/X en 2022 con declaraciones falsas que afectaron al precio de las acciones. Aunque no se le declaró culpable de un plan de fraude, el fallo indica engaño intencional y podría derivar en daños por unos 2,6 mil millones de dólares.
Un jurado federal en California ha determinado que Elon Musk engañó a los accionistas de Twitter/X en 2022 mediante declaraciones falsas que afectaron al precio de las acciones.
Según el veredicto, dos de las tres afirmaciones desafiadas por el proceso, realizadas en mayo de 2022, fueron un tuit y una intervención en un podcast en la que Musk decía que Twitter tenía 'demasiadas cuentas falsas' o 'spam', afirmaciones que, según los demandantes, estaban diseñadas para presentar una imagen engañosa de la plataforma.
El jurado consideró que esas palabras fueron hechas intencionadamente para inducir a la venta de acciones y, en ese sentido, causaron una caída del valor para los inversores.
El tribunal, sin embargo, dejó claro que Musk no fue declarado culpable de un 'plan para defraudar a inversores' en un marco de fraude general: rechazó dos de las acusaciones de fraude y solo encontró engaño intencional en esas declaraciones aisladas.
En total, la decisión abre la puerta a una responsabilidad por daños, con estimaciones de alrededor de 2.6 mil millones de dólares para compensar a los accionistas que vendieron a un precio más bajo de lo esperado.
El caso se enmarca en la historia reciente de Twitter/X y en el turbio episodio de la tentativa de Musk de comprar la red social por 44 mil millones de dólares en 2022.
El veredicto llega además en un momento en que X ha tomado medidas para frenar contenidos generados por inteligencia artificial que podrían manipular la opinión pública, imponiendo un periodo de suspensión de 90 días para creadores que publiquen videos de conflictos armados generados por IA sin revelar el uso de esa tecnología.
Aunque se acusa a Musk de engaño, no hay una condena de fraude sistémico; aún así, para inversores y observadores es una señal clara de que las palabras de un ejecutivo pueden mover el mercado y que los tribunales pueden exigir responsabilidad si esas palabras se perciben como promesas o garantías.
De cara al público español de derechas, la lectura es simple: cuando una figura de alto perfil maneja grandes fortunas y una plataforma que mueve a millones, la claridad y la verdad a la hora de comunicar lo que se afirma a los inversores importa.
Este fallo no anula la libertad de expresión de Musk ni de la empresa, pero demuestra que en el mundo de la bolsa, la información verificada y la responsabilidad están por encima de la bravata o las palabras de oportunidad.
Queda por ver si estos daños se recalculan, cómo responderá X y qué próximos pasos abrirá el proceso para los inversores.