La agencia de inteligencia CSIS revela cómo empezó la investigación contra Dennis Lu, un excientífico acusado de copiar más de 2.500 documentos clasificados en un USB. El caso involucra visitas chinas sin permiso y un largo retraso por falta de recursos.
¿Te imaginas que un científico del gobierno se lleve a casa más de 2.500 documentos en un USB? Pues eso es lo que se le acusa a Dennis Lu, un exinvestigador de Recursos Naturales Canadá. Pero la historia no empieza con él metiendo papeles en un bolsillo, sino hace más de 20 años, cuando su propio jefe llamó a los espías del país.
La agencia de inteligencia canadiense, conocida como CSIS, ha tenido que sacar un documento en el tribunal para aclarar que no fueron ellos los que empezaron a seguir a Lu.
Fue el ministerio el que avisó: "Oye, tenemos a un científico que está invitando a delegaciones chinas sin decirnos nada". Corría el año 2000.
Lu trabajaba en el departamento de combustión avanzada de Natural Resources, y según el CSIS, en noviembre de 2000 organizó la visita de una delegación china sin permiso de su jefe.
Cuando le preguntaron, dio explicaciones, pero la semilla de la sospecha ya estaba plantada.
Los servicios de inteligencia dieron tres charlas sobre Lu a su ministerio entre 2000 y 2021. Pero luego pasaron 23 meses sin que nadie moviera ficha. ¿Por qué? Porque el equipo de seguridad del ministerio estaba "con recursos limitados", como dijo el exjefe de seguridad Brad Lanthier en el juicio.
De hecho, no empezaron a investigar en serio hasta enero de 2023.
Y entonces llegó lo gordo. Lu pidió que le devolvieran el acceso a la red del ministerio mientras estaba de baja en China. Al principio se lo denegaron, pero como cambió su permiso de ausencia, no tuvieron más remedio que dárselo. Eso sí, pusieron a alguien a vigilarlo día a día.
El 7 de julio de 2023, según la acusación, copió 2.414 documentos de un servidor compartido a un USB y un disco duro externo. Un mes después, otros 188. En total, más de 2.500 archivos. Su autorización de seguridad fue revocada y el caso pasó a la Real Policía Montada de Canadá, que le imputó abuso de confianza y uso no autorizado de ordenador.
El juicio será en enero, y su abogada ha señalado que no hay pruebas de que Lu formara parte del programa de talentos chino "Thousand Talents", que busca reclutar científicos.
Además, el ministerio tenía acuerdos de cooperación con China, como un memorando de entendimiento sobre energía firmado en 2017.
Este caso recuerda a otros escándalos de espionaje industrial, como el de los científicos que intentaron llevarse secretos de la NASA o el de la famosa "fuga de cerebros" hacia China.
En 2023, un investigador del MIT fue acusado de ocultar vínculos con Pekín. Sin embargo, la defensa de Lu insiste en que no hay intención de perjudicar a Canadá, y que los protocolos de seguridad eran laxos: hasta 2023, unos 1.100 empleados del ministerio usaban USB y algunos jubilados seguían accediendo a la red.
Por ahora, la pregunta que queda en el aire es: ¿qué había en esos 2.500 documentos? La respuesta la tendrá el juez el año que viene. Mientras tanto, el lío del científico del USB da que hablar.