ASML, la empresa europea más valiosa del sector tecnológico, ofrece un bono de 20.000 euros a sus empleados para que se queden hasta 2030. En plena ola de despidos en Estados Unidos, la compañía holandesa apuesta por retener el talento.
ASML, la empresa holandesa que fabrica las máquinas más avanzadas para hacer chips, ha soltado una bomba en el mundo tecnológico: va a pagar un bono de 20.000 euros a sus trabajadores para que no se marchen. Y no es un chollo: el dinero lo recibirán en 2030, pero solo si siguen en la empresa hasta entonces. Vamos, que premia la fidelidad en tiempos donde en Estados Unidos están despidiendo a mansalva.
La noticia ha corrido como la pólvora. ASML, considerada la joya tecnológica de Europa, ha anunciado que los empleados que cumplan ciertos requisitos recibirán ese pellizco en acciones. Se entregará el 1 de enero de 2027 y no se podrá tocar hasta el 1 de enero de 2030. Con esta medida, la compañía quiere asegurarse de que su gente no se vaya a la competencia, sobre todo ahora que hay una demanda bestial de chips por culpa de la inteligencia artificial.
Y es que mientras empresas como Google, Meta o Amazon han echado a miles de trabajadores en los últimos años (y siguen haciéndolo), ASML va justo en dirección contraria.
La empresa necesita a sus mejores ingenieros y técnicos para seguir fabricando las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV), que son las que permiten hacer los microchips más potentes.
De hecho, tienen las máquinas vendidas hasta 2027, así que no pueden permitirse perder talento.
Pero ASML no es la única que está mimando a sus empleados. Samsung, la surcoreana, también ha repartido bonus gordos a sus trabajadores. Y TSMC, la taiwanesa que fabrica los chips para Apple y Nvidia, ha subido el pago de beneficios a sus empleados. Todas están en una guerra por retener a los mejores, porque el mercado de los semiconductores está por las nubes.
Aquí conviene dar un poco de contexto para entenderlo. Los semiconductores son los cerebros de todos los aparatos electrónicos: móviles, coches, lavadoras, todo funciona con chips. Y desde hace unos años, hay una escasez mundial que ha hecho que los precios se disparen. Además, la inteligencia artificial necesita chips muy potentes para funcionar, lo que ha aumentado aún más la demanda. En este panorama, ASML es el actor clave porque es el único que fabrica las máquinas para producir los chips más avanzados. Un monopolio de facto.
La empresa holandesa tiene más de 44.000 empleados en todo el mundo, y su facturación crece año tras año. En el último trimestre, los resultados fueron espectaculares. Por eso puede permitirse repartir 20.000 euros por cabeza. Pero no es caridad: es una inversión. Si pierde a un ingeniero clave, puede retrasar la entrega de máquinas que valen cientos de millones de euros.
Para un lector español de derechas, esta noticia puede ser un respiro. Mientras en Estados Unidos las grandes tecnológicas están despidiendo, una empresa europea demuestra que se puede competir sin necesidad de recortar plantilla.
Y además, lo hace desde un país pequeño como Holanda, con una economía abierta y sin complejos. ASML demuestra que el éxito se construye con trabajo, inversión y, sobre todo, con gente motivada.
Algunos dirán que es una medida para que los trabajadores no se vayan a la competencia, pero también es una forma de decirles: “Os valoramos”. En un mundo donde muchos se quejan de que las empresas no piensan en sus empleados, aquí hay una que pone dinero encima de la mesa. Y no es una paguita mensual, son 20.000 euros de golpe, aunque con el compromiso de quedarse cinco años.
En resumen, ASML se ha convertido en el ejemplo de cómo una empresa puede crecer y retener talento en un sector complicado. Mientras otros despiden, ellos reparten bonos. La inteligencia artificial ha creado una burbuja de demanda que beneficia a los que fabrican las herramientas, y ASML está en el centro. Habrá que ver si esta estrategia funciona a largo plazo, pero de momento, los empleados de ASML tienen motivos para sonreír.