Una vecina de Halifax propone construir e instalar cajas nido para ayudar a las golondrinas de árbol ante la caída de su población en la región. El proyecto ReNest Nova Scotia facilita plantillas y recomendaciones para que los vecinos participen.
Una vecina de Halifax propone soluciones simples para apoyar a una especie de ave insectívora que ha visto disminuir su presencia en la región en las últimas décadas: la golondrina de árbol.
Jessica Ryuzaki ha comenzado a alentar a los residentes a construir e instalar cajas nido en sus propiedades para brindar hogares seguros y facilitar la reproducción de estas aves.
La idea se le ocurrió mientras caminaba por la ciudad y observaba que muchos árboles estaban siendo talados, lo que reducía los posibles lugares de anidación.
Ella recuerda el canto de las golondrinas cada mañana y para ella son una parte integral de la comunidad.
Las golondrinas de árbol, junto con otros insectívoros que cazan en vuelo, han mostrado una disminución de su población en Nueva Escocia y en la Isla del Príncipe Eduardo desde los años setenta, según el Canadian Breeding Bird Survey.
Son aves cavernícolas por naturaleza, que prefieren construir nidos en huecos de árboles o en refugios creados por el hombre. Construir cajas nido no es nuevo: es una forma asequible de proveer refugio cuando los árboles son escasos. Ryuzaki afirmó que construir una caja no es complicado ni caro: se puede hacer con madera sobrada y materiales simples. Ella gastó poco de 20 CAD y tardó unos 30 minutos en montarla.
El proyecto, ahora llamado oficialmente ReNest Nova Scotia, también ofrece plantillas para facilitar la construcción de las cajas. Tony Millard, presidente de la Nova Scotia Bird Society, indicó que estas cajas deben colocarse en zonas abiertas, soleadas y con césped, a una altura de unos dos metros para evitar depredadores terrestres.
También deben orientarse al sur o este para evitar vientos fuertes. Millard subrayó que las cajas podrían beneficiar a otras aves además de la golondrina de árbol y que, para los propietarios, hay la ventaja de ver a las aves capturar insectos y de contar con menos insectos en el jardín.
Millard afirmó que las personas disfrutarían de ver a las golondrinas volando alrededor de sus jardines y que las aves contribuirían al control de insectos.
El periodo ideal para la construcción es el invierno, para que las cajas estén listas y listas de instalar en abril, justo antes de la llegada de la primavera.
Ryuzaki ya ha recibido numerosos contactos de personas interesadas, aunque la cifra real de participantes no se sabrá hasta la primavera, cuando se observen las cajas en las propiedades de Halifax.
Sería increíble que todas las casas de Halifax tuvieran una caja, comentó.
El coste de 20 CAD citado en el reportaje original equivale aproximadamente a 13 euros al tipo de cambio actual. El costo puede variar según los materiales y herramientas disponibles. Desde una perspectiva histórica, los programas de cajas-nido para aves urbanas han ganado impulso en Canadá y Estados Unidos desde los años 50 y 60, cuando científicos y aficionados comenzaron a entender que muchos huecos naturales en árboles se perdían por tala, urbanización y cambios climáticos.
A partir de ahí, múltiples municipios y ONG han promovido cajas-nido como una herramienta eficaz para conservar aves insectívoras y enriquecer la vida urbana.
En el ámbito científico, el Canadian Breeding Bird Survey ha seguido monitoreando poblaciones de golondrinas y otros paseriformes para evaluar el impacto de la pérdida de hábitat, la contaminación y las condiciones climáticas sobre su reproducción.
Este enfoque comunitario de la conservación se inserta en una tendencia más amplia de participación ciudadana en la protección de la biodiversidad, que busca involucrar a los residentes en acciones prácticas y de bajo costo con beneficios tangibles para las aves y para los propios hogares.