Un estudio reciente muestra que se describen alrededor de 16,000 especies nuevas cada año, con ejemplos sorprendentes que van desde tarántulas de proporciones inusuales hasta un diminuto opossum andino y criaturas del océano profundo.
Una revisión científica reciente evalúa cuán dinámica es la biodiversidad y cuántas especies esperan describirse cada año. Según el estudio, alrededor de 16,000 especies nuevas se describen anualmente, y esa cifra parece estar aumentando. Los autores señalan que, en las dos últimas décadas, aproximadamente el 15% de todas las especies conocidas han sido descritas por la ciencia. Mucho de esto surge cuando museos, laboratorios y comunidades locales comparten material que ya existía, pero que no había sido formalmente identificado hasta ahora.
Esta documentación oficial resulta crucial para entender la distribución mundial de la vida y para orientar esfuerzos de conservación.
Entre los hallazgos más llamativos de 2025 se encuentran ejemplos que abarcan océanos profundos, bosques tropicales y montañas remotas.
Tarantulas de extremas proporciones: cuatro nuevos ejemplares de tarántulas fueron descritos en la región del Cuerno de África y la Península Arábiga.
Lo destacado es que los machos presentan los palpos más largos conocidos entre las tarántulas. La especie más grande, denominada Satyrex ferox, tiene una envergadura de patas de unos 14 centímetros; sus palpos pueden medir alrededor de cinco centímetros, casi lo mismo que la longitud de algunas extremidades.
Investigadores como Alireza Zamani señalan que esas palpos tan extensos podrían permitir al macho mantener una distancia segura durante el apareamiento ante hembras de gran agresividad, una adaptación que sorprende por su funcionalidad.
Oruga recolectora de huesos: dos orugas que viven en entornos tropicales han desplegado una capa de partes de insectos capturados alrededor de sus cuerpos.
Estas “prendas”, que se tornan una especie de caparazón, se convierten en parte de su estrategia de camuflaje y protección. Las descripciones señalan que estas orugas, que evolutivamente terminan convirtiéndose en polillas, viven en parches de bosque relativamente reducidos, lo que las sitúa entre las especies de mayor interés para la conservación de ecosistemas locales.
Esponja carnívora de gran profundidad: en una expedición oceánica se documentó una esponja esférica que, a diferencia de la mayoría de esponjas filtradoras, utiliza su forma esférica cubierta de diminutos ganchos para atrapar presas.
Este hallazgo ocurrió a 3601 metros de profundidad, en el sitio Trench North, al este de Montagu Island. Forma parte del Census Ocean Nippon Foundation-Nekton de 2025, que registró numerosas nuevas especies en el Océano Austral. El registro subraya la diversidad de la vida marina en zonas extremadamente profundas y la necesidad de seguir explorando estos hábitats.
Babosas con apariencia de huevo: en aguas menos profundas, una babosa marina conocida como Phyllidia ovata se distingue por su colorido y su patrón que recuerda a un huevo frito.
Este ejemplar forma parte de un grupo de dos babosas de tipo wart que se alimentan de esponjas y aprovechan las toxinas propias de sus presas para defenderse.
Su hallazgo en Sulawesi, Indonesia, se describió formalmente este año y resalta la riqueza de especies que pueden pasar desapercibidas en buceos casuales.
Cangrejo de Okanagan: entre nuevas especies acuáticas, el cangrejo que habita el lago Okanagan, en la Columbia Británica, fue descrito como una especie separada del cangrejo de señal.
Se distingue por la ausencia de una marca blanca en la garra, característica de su pariente más cercano. No obstante, los científicos advierten que podría estar en peligro, dado el uso intensivo y la presión humana sobre el lago.
Murciélagos tubniastos canadienses: seis nuevas especies de murciélagos con hocicos bulbosos fueron descritas por investigadores canadienses en Filipinas y otros lugares.
Estos murciélagos, de entre 4 y 14 gramos cada uno, fueron recolectados durante décadas en expediciones y estudiados con técnicas modernas. Entre ellas se destaca Murina alvarezi, una de las cinco nuevas especies descritas en un esfuerzo conjunto que incluye al Royal Ontario Museum y otros institutos.
Camaleón de nariz de muñeca y serpiente nombrada por Steve Irwin: dos reptiles llamativos aparecen en el listado de 2025. Calumma pinocchio, un camaleón de Madagascar, presenta un apéndice alargado en la punta de su hocico, una característica distintiva. La serpiente Lycodon irwini, descubierta en las Islas Nicobar, recibe su nombre en homenaje a Steve Irwin, el famoso presentador de televisión. Estos nombres reflejan la tendencia de la taxonomía a celebrar figuras culturales además de las características naturales de las especies.
Oposum de Marmosa chachapoya: entre los mamíferos, un diminuto opossum descrito en la cordillera de los Andes peruanos se llama Marmosa chachapoya. Con un tamaño similar al de un ratón (unos 10 centímetros de longitud, con cola de 15 centímetros), este animal habita zonas de altura relativamente elevada y representa una pieza más del mosaico biológico andino.
Nectophrynoides luhomeroensis: en Tanzania, una rana arborícola dio a conocer una estrategia de reproducción poco común: da a luz crías vivas, eliminando la etapa larval en agua.
Este rasgo de vida, junto con su morfología, la sitúa entre las especies que más cambios generan en las comunidades de anfibios de bosques montanos.
El informe indica que muchos de estos hallazgos no siempre son “nuevas especies” en el sentido estricto; a menudo ya se conocían localmente o habían sido fotografiadas años atrás, pero su identificación formal y su descripción científica permiten clasificarlas y estudiar su distribución y su estatus de conservación.
Esto resulta esencial para establecer prioridades de protección ante amenazas como la pérdida de hábitat, la contaminación y el cambio climático.
Además, el documento señala que expediciones, redes de museos y avances en genética han permitido distinguir variaciones sutiles entre grupos muy parecidos, facilitando la delimitación de especies que antes se consideraban variantes de una misma.
En el plano histórico, estas tendencias reflejan un incremento sostenido en la documentación de la biodiversidad desde el siglo XX, cuando las tecnologías de muestreo y las reservas de datos comenzaron a ampliarse de forma exponencial.
De cara al futuro, la comunidad científica espera que la continuidad de estas investigaciones ayude a anticipar y mitigar riesgos de extinción para miles de especies que aún permanecen por describir y comprender en todo el planeta.