Un estudio genético revela un cáncer de piel contagioso en bagres de lagos de Quebec y el noreste de EE.UU. Es el primer cáncer transmisible conocido en peces y uno de los pocos en el reino animal.

Imagina que un pez tiene un tumor y que ese tumor puede pasarse a otro pez como si fuera un resfriado. Pues eso es justo lo que han descubierto los científicos en lagos de Quebec y el noreste de Estados Unidos: un cáncer de piel contagioso que afecta a los bagres.

Es la primera vez que se encuentra un cáncer transmisible en peces, y es tan raro que solo se conocen otros tres casos en todo el reino animal: en demonios de Tasmania, en perros y en mariscos.

La historia empieza en el lago Memphremagog, que está justo en la frontera entre Quebec y Vermont. En 2012, los pescadores empezaron a ver bagres con manchas y bultos negros extraños. Resultó ser melanoma, el mismo tipo de cáncer de piel que a veces tienen las personas. Hoy en día, más o menos un tercio de los bagres de ese lago tienen esos tumores. Lo curioso es que muchos de los peces parecen estar bastante sanos, incluso algunos viejos tienen los bultos, lo que sugiere que pueden vivir con la enfermedad un tiempo, aunque a veces el cáncer se extiende al cerebro o al hígado.

Al principio, la gente pensó que la culpa era de los químicos que arrastró la gran inundación del huracán Irene en 2011. Pero los análisis no encontraron virus ni mutaciones genéticas hereditarias. Lo que sí encontraron fue algo mucho más raro: los tumores de distintos peces eran genéticamente muy parecidos entre sí, pero no se parecían al ADN del pez en el que estaban.

Es decir, las células cancerosas no venían de ese pez, sino que habían llegado de fuera.

La investigadora Julie Dragon, de la Universidad de Vermont, se dio cuenta de que las células tumorales se desprenden con mucha facilidad. Cree que la transmisión ocurre durante el desove, cuando los bagres se juntan en grandes grupos y se rozan. Tienen unas espinas detrás de las aletas pectorales, y al empujarse podrían pincharse e introducir células cancerosas en el otro pez. Aún no lo han probado en el laboratorio, pero esperan hacerlo pronto.

Otros científicos son más escépticos. Vicki Blazer, del Servicio Geológico de EE.UU., dice que no se puede llamar transmisible algo que no se ha visto transmitir directamente. Ella sigue investigando si hay contaminantes como el arsénico o los PFAS que hagan a los peces más propensos al cáncer. Sin embargo, Stephen Goff, de la Universidad de Columbia, está convencido: las pruebas genéticas son "totalmente convincentes".

¿Y qué pasa si te comes un bagre con tumores? El Ministerio de Medio Ambiente de Quebec recomienda no comerlos, pero no hay evidencia de que sea peligroso para los humanos.

De hecho, algunos vermonteses los comen. Además de en el lago Memphremagog, se han encontrado bagres con tumores en el lago Magog (Quebec) y en algunos lagos de Maine y Nuevo Hampshire. Si ves uno, las autoridades piden que les mandes una foto para ayudar a vigilar la enfermedad.

Los cánceres contagiosos son una rareza de la naturaleza. Solo se conocen el tumor facial de los demonios de Tasmania, que casi los lleva a la extinción; el tumor venéreo transmisible de los perros, que se transmite durante el apareamiento, y un cáncer en almejas y mejillones.

Ahora los bagres se suman a esta lista, y los científicos quieren entender cómo logran estas células cancerosas saltar de un individuo a otro sin ser rechazadas por el sistema inmunitario.

Este descubrimiento no solo es fascinante para la biología, sino que podría ayudar a entender cómo los cánceres evaden las defensas del cuerpo, algo que también interesa para la medicina humana.

Por ahora, los bagres del lago Memphremagog siguen nadando con sus manchas negras, y los investigadores observan de cerca cómo evoluciona esta extraña epidemia.