La Unión Europea quiere que Apple y Google permitan a asistentes de inteligencia artificial de otras empresas acceder a sus sistemas operativos, pero las tecnológicas avisan de graves riesgos para la seguridad y privacidad de los usuarios. ¿Hasta dónde llega el control de Bruselas?
La Unión Europea vuelve a meter mano en el pastel de la tecnología. Esta vez, le ha puesto el ojo a Apple y Google, los dueños de los sistemas operativos más usados del mundo: iOS y Android. Bruselas quiere que estas dos empresas abran sus teléfonos a asistentes de inteligencia artificial (IA) que no sean los suyos propios, como Siri o Gemini.
Es decir, que cualquier desarrollador pueda colocar su propio asistente virtual en tu móvil, con acceso a funciones importantes como el micrófono, la cámara o los mensajes.
La herramienta que usa la UE para esto es la Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés), una normativa que ya ha dado guerra a gigantes como Amazon o Meta.
Según esta ley, Apple y Google son considerados «guardianes de acceso» y deben permitir que otros compitan en sus plataformas. De hecho, ya hay plazos concretos: Google tiene hasta julio de 2027 para dar más espacio a asistentes de terceros en Android, y a partir de enero de este año ya tiene que compartir ciertos datos de búsqueda con buscadores externos y chatbots de IA.
Todo para que la competencia sea más justa.
Pero ojo, que las cosas no son tan sencillas. Tanto Apple como Google han puesto el grito en el cielo. Dicen que si tienen que dar acceso tan profundo a sus sistemas, la seguridad y la privacidad de los usuarios se van al traste. Apple ya avisó que, si le obligan, podría tener que dejar que asistentes externos accedan a datos sensibles, y por eso prefirió no lanzar en Europa las nuevas funciones de Siri con IA.
Por su lado, Google no se queda atrás: su presidente de asuntos globales, Kent Walker, ha dicho que compartir datos de búsqueda y conceder permisos a nivel de sistema puede poner en peligro la seguridad nacional y los secretos comerciales.
La UE, sin embargo, no se achanta. Desde la Comisión Europea aseguran que estas empresas, por ser «guardianes», tienen la capacidad de poner las medidas de seguridad y privacidad necesarias para proteger a los usuarios.
Vamos, que se pueden defender solos. Pero los expertos no se ponen de acuerdo: unos dicen que es necesario para que los pequeños desarrolladores puedan competir, y otros creen que es un riesgo abrir la puerta a cualquier aplicación que pueda espiarte.
Esto no es nuevo. Ya en 2024, la UE multó a Apple con más de 1.800 millones de euros por abusar de su posición en el mercado de la música en streaming. Y no hace tanto, le exigió cambiar el puerto de carga del iPhone a USB-C por narices. Ahora, con la IA en pleno auge, la batalla promete ser épica.
¿Qué significa esto para ti, que llevas un iPhone o un Android en el bolsillo? Pues que si la UE se sale con la suya, quizá puedas instalar asistentes de IA de empresas como OpenAI o Meta directamente en tu móvil, sin que Apple o Google te lo impidan.
Pero también puede que esos asistentes tengan más acceso a tus datos personales, y quién sabe si serán tan seguros como los de las grandes tecnológicas.
La decisión final marcará un antes y un después en cómo usamos la inteligencia artificial a diario. De momento, el pulso está en marcha.