Amazon ha eliminado puestos de trabajo en su unidad de Inteligencia Artificial General (AGI) para centrarse en iniciativas clave de clientes. Te explicamos por qué, incluso invirtiendo miles de millones en IA, la empresa echa a parte de su talento.

Amazon, la empresa fundada por Jeff Bezos, ha vuelto a meter la tijera en su plantilla. Esta vez le ha tocado a su división de Inteligencia Artificial General (AGI), el equipo que trabaja en los sistemas de IA más avanzados. Sí, has leído bien: la misma compañía que se gasta millones en desarrollar cerebros electrónicos ha decidido prescindir de parte de sus empleados.

¿Contradictorio? Vamos a verlo poco a poco.

Según ha publicado The Times of India, Amazon ha reestructurado su área de AGI para centrarse en lo que realmente importa: los clientes. O sea, que no todo vale en el mundo de la tecnología. Aunque la empresa sigue invirtiendo como loca en infraestructura de IA y en sus modelos de lenguaje, parece que algunos puestos eran más bien superfluos.

Los afectados, según cuentan en redes como LinkedIn, eran los encargados de personalizar modelos y gestionar datos. Vamos, que no tocaban la parte que realmente da dinero.

Esto no es un caso aislado. Desde finales de 2022, Amazon ha despedido a decenas de miles de empleados en todo el mundo. En 2023, la cifra superó los 27.000. Y es que en el mundo de los negocios, si algo no funciona, se recorta. No como en el sector público, donde se mantienen puestos aunque no sirvan para nada, pero eso es otro debate. La competencia en inteligencia artificial es feroz: Google, Microsoft, OpenAI... todos quieren su trozo del pastel. Pero Amazon no se anda con rodeos: su nuevo responsable de AGI, Peter DeSantis, ahora también controla los chips y la computación cuántica. Todo para ser más eficientes y no perder comba.

¿Qué significa todo esto? Pues que la burbuja de la inteligencia artificial, igual que pasó con la burbuja de las puntocom, empieza a desinflarse un poco.

Las empresas están viendo que no todo lo que reluce es oro. Amazon sigue metiendo millones en sus centros de datos y en el desarrollo de sus modelos Nova, pero quiere que ese dinero se traduzca en productos que los clientes paguen.

Si un equipo no contribuye directamente a eso, es candidato a la guillotina.

Históricamente, Amazon siempre ha sido una empresa agresiva en sus ciclos de contratación y despido. Jeff Bezos dejó la dirección en 2021, pero la cultura de eficiencia sigue ahí. ¿Recordáis cuando compró Whole Foods? También hubo recortes. En el capitalismo, si una inversión no da frutos, se poda. Y la IA, por mucho que prometa, todavía tiene que demostrar su rentabilidad a gran escala.

Así que, querido lector, no te creas el cuento de que la inteligencia artificial va a acabar con todos los empleos. De momento, ya está acabando con algunos, pero no por culpa de la tecnología en sí, sino porque las empresas buscan ser más competitivas. Como diría un buen liberal, el mercado se regula solo. Que no te engañen los agoreros: esto no es más que una reestructuración lógica dentro de una empresa que quiere seguir ganando dinero. ¿Excusa o realidad? Tú decides.

En resumen: Amazon echa a parte de su equipo de IA para centrarse en lo que importa: el cliente y el beneficio. Una lección de cómo funciona el mundo empresarial. Si trabajas en una gran tecnológica, más te vale ser productivo. Si no, hoy puedes ser tú el que se vaya a la calle.