El Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria se reúnen para repasar los proyectos que están uniendo la ciudad con su bahía, con obras ya en marcha y otras a punto de empezar. Un ejemplo de colaboración que está dando resultados tangibles.
El Ayuntamiento de Santander y la Autoridad Portuaria han vuelto a sentarse en la misma mesa para seguir adelante con la transformación del frente marítimo, un proyecto que lleva años en el candelero pero que ahora, por fin, se está haciendo realidad.
La alcaldesa, Gema Igual, y el presidente del Puerto, César Díaz, presidieron una nueva reunión del Foro Permanente Puerto-Ciudad, ese organismo que se creó precisamente para que las dos administraciones remen juntas y no cada una por su lado, como ha pasado tantas veces en el pasado.
Porque no nos engañemos: durante décadas, el puerto y la ciudad han vivido de espaldas. Una valla, unas vías, un cinturón de infraestructuras separaban a los santanderinos de su bahía. Pero eso está cambiando, y rápido. En la reunión se hizo balance de lo ya ejecutado y se coordinaron los próximos pasos para completar el llamado distrito urbano portuario, una forma elegante de decir que queremos un paseo continuo junto al mar, sin cortes, sin barreras, que una desde Gamazo hasta Los Peligros.
Entre las actuaciones que ya están sobre la mesa destaca la recuperación de la duna de Gamazo, un proyecto que llevaba años durmiendo en un cajón y que ahora, por fin, tiene el proyecto redactado y en tramitación para licitar las obras.
También avanzan los trabajos de mejora del acceso al puerto por la calle Antonio López, que estarán listos antes de que acabe el año. Esto no es solo una cuestión de estética: se va a instalar un nuevo control de acceso que permitirá que los ciudadanos puedan pasear por los muelles sin molestias, al tiempo que la actividad portuaria sigue funcionando.
Vamos, que se puede compaginar el ocio con el trabajo, que no es tan difícil.
Y no se quedan ahí. El paseo marítimo se va a prolongar desde Antonio López hasta el Barrio Pesquero, pasando por Marqués de la Ensenada. El Ayuntamiento ya tiene el proyecto y empezará la tramitación para sacarlo a licitación. Además, en los próximos días se adjudicará la mejora del malecón de Puertochico, con obras previstas para después del verano. Y también después del verano comenzará la rehabilitación de las escaleras de Los Raqueros, esas que usan los barcos que van a Pedreña y Somo, con una inversión de 510.000 euros para que el servicio sea más cómodo y accesible.
Otro de los proyectos que ilusiona es el aparcamiento disuasorio de La Marga, pensado para que quienes vengan en coche desde fuera puedan dejar el vehículo y acceder al centro andando o en transporte público.
El Ayuntamiento ya ha contratado el anteproyecto y el estudio geotécnico, pasos previos necesarios para que no haya sorpresas. Y la alcaldesa no se ha olvidado de reclamar al Ministerio que se ponga las pilas con el segundo espigón de Gamazo, una obra imprescindible para terminar el paseo continuo hasta Los Peligros y para proteger las playas.
Todo esto es posible gracias al Foro Permanente Puerto-Ciudad, el primero de estas características que se crea en España. Se reúne cada tres meses y sirve para que el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria planifiquen juntos, sin solapamientos ni peleas. Es lo que tiene la colaboración institucional de verdad: cuando hay voluntad política y sentido común, las cosas salen. Y en Santander, por fin, se está demostrando que se puede recuperar la bahía para los ciudadanos sin renunciar a la actividad portuaria. Una buena noticia para los que creemos en la gestión eficaz, en los hechos y no en las promesas vacías.