La ciudad celebra la tradicional conmemoración del Levantamiento del Dos de Mayo de 1808 con izado de la bandera nacional y una ofrenda floral ante la estatua de Pedro Velarde, en presencia de la alcaldesa Gema Igual y el coronel de Defensa.
En Santander se celebró hoy una de las tradicionales conmemoraciones del Levantamiento del Dos de Mayo de 1808, un episodio clave de la historia reciente de España.
El acto, de carácter institucional, incluyó el izado de la enseña nacional y una ofrenda floral ante la estatua dedicada al militar cántabro Pedro Velarde, símbolo de la resistencia local frente a la invasión francesa.
La alcaldesa Gema Igual presidió la ceremonia, acompañada por el coronel delegado de Defensa, Emiliano Banco. Ambos fueron los encargados de depositar una corona a los pies del monumento, en un gesto que se repite cada año para recordar a quienes lucharon por la libertad y la soberanía del país.
Junto a ellos se reunieron autoridades civiles y militares, representantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, la Policía Local y ediles de la Corporación municipal.
La Banda de Música, que también tiene un papel tradicional en estas citas, interpretó el Himno Nacional ante una plaza llena de vecinos y curiosos.
El izado de la bandera se realizó en un acto sobrio, humilde y solemne, que busca unir a la comunidad alrededor de la memoria de una fecha que marcó el inicio de la Guerra de Independencia contra las tropas napoleónicas.
Para quienes no estén al tanto, el Dos de Mayo de 1808 no fue solo un episodio aislado, sino el estallido popular que se convirtió en una guerra de resistencia que duraría años.
En Madrid, y en varias ciudades del territorio, la gente salió a las calles para exigir que se respetara la soberanía de España, mientras las autoridades locales y las milicias improvisadas se organizaban para defender sus ciudades.
Pedro Velarde, al que se rinde homenaje en Santander, era un militar cántabro que participó activamente en la defensa de la capital contra las tropas de Napoleón y dio la vida por la causa.
Su estatua en Santander es un símbolo visible de esa memoria, recordando a todas las generaciones que la libertad tiene un precio.
Este tipo de actos, que conviven con la vida cotidiana de la ciudad, sirven para enseñar a los más jóvenes lo que significó la Guerra de Independencia y por qué la bandera nacional se izó con motivo de aquel levantamiento.
Aunque la actualidad presenta nuevos retos, estos gestos de civismo siguen siendo un puente entre el pasado y el presente, una forma de recordar que la libertad, la organización y el esfuerzo común han permitido construir la España que conocemos hoy.
Ir de la mano de las palabras de quienes participaron, se puede profundizar en la historia local y nacional. Santander, con esta ceremonia, reafirma su compromiso con la memoria histórica y con el deber de mantener vivos los símbolos que nos unen como nación, desde la plaza hasta las escuelas, desde las instituciones hasta las familias.
Además de la memoria, el acto también pretende reforzar valores cívicos como la responsabilidad, el respeto y la cooperación entre ciudadanos y autoridades, que en momentos difíciles se manifiestan en la colaboración entre el municipio y las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad y el bienestar de todos.