El Ayuntamiento y el Colegio de Fisioterapeutas firman un acuerdo de 5.000 euros para promover hábitos saludables entre los escolares, dentro del plan municipal de educación para la salud en centros educativos no universitarios.
El Ayuntamiento de Santander y el Colegio de Fisioterapeutas han firmado un acuerdo para impulsar la salud entre los estudiantes del municipio. La medida forma parte del proyecto municipal de promoción de la salud en el ámbito escolar, con el objetivo de dar una respuesta efectiva a las necesidades más inmediatas de los niños y niñas del municipio.
En la firma participaron la alcaldesa, Gema Igual, y el decano del Colegio, Jorge Fernández, dejando claro que la salud de la juventud es una prioridad para la ciudad.
Durante el curso escolar, el consistorio está poniendo en marcha acciones de educación para la salud adaptadas a las necesidades de las enseñanzas no universitarias.
Se busca facilitar la continuidad de programas que promuevan hábitos saludables y, además, informar, sensibilizar y dotar de herramientas a la comunidad educativa para cuidar la salud en su vida diaria.
Por su parte, el Colegio de Fisioterapia ha desarrollado con anterioridad iniciativas de promoción de la salud en el ámbito escolar y, en actividades extraescolares, en el marco de proyectos ya existentes.
También ha trabajado en colaboración con el Ayuntamiento para promover la salud de la población adulta en la comunidad, con acciones de sensibilización, prevención y atención a diferentes patologías.
El convenio está dotado con 5.000 euros y está dirigido a educar a la población escolar en los determinantes de la salud que se pueden influir con las decisiones y hábitos diarios.
La finalidad es que estos conocimientos se traduzcan en hábitos más saludables en la vida cotidiana de los escolares y sus familias. En este sentido, se busca que los estudiantes adquieran competencias, habilidades y destrezas en el cuidado de su propio cuerpo y de su salud, desde una perspectiva práctica y cercana a su realidad cotidiana.
Con esta iniciativa, Santander refuerza su apuesta por herramientas educativas de base para la prevención. No es solo teoría: se pretende que los chavales aprendan a reconocer señales básicas de malestar, a practicar ejercicios preventivos y a entender cómo una buena nutrición, la higiene postural y la actividad física influyen en su rendimiento académico y en su bienestar general.
A medio plazo, la ciudad espera que estas acciones de salud en la escuela se traduzcan en hábitos duraderos que acompañen a los jóvenes a lo largo de su vida, reduciendo riesgos y fortaleciendo la capacidad de autocuidado.