Santander celebrará el martes 9 de junio la 37ª edición del Concurso Internacional de Quesos Azules en el Centro Botín, con la Cofradía del Queso y el Ayuntamiento al frente para impulsar la calidad y la presencia de este producto en la hostelería y el comercio.
Santander se prepara para una cita gastronómica que promete claridad y sabor. El martes 9 de junio el Centro Botín será escenario del Concurso Internacional de Quesos Azules, una prueba que llega a su 37ª edición y que busca unir tradición, innovación y negocio alrededor de este tipo de quesos.
La organización corre a cargo de la Cofradía del Queso, en colaboración con el Ayuntamiento de Santander, y su objetivo es claro: dar a conocer las referencias de los quesos azules que se elaboran en Cantabria, en España y en el conjunto de Europa, al tiempo que ayuda a que estos productos ganen presencia en restaurantes, tiendas especializadas y en el consumo cotidiano.
En la presentación del evento participaron el concejal de Comercio, Álvaro Lavín, y Adolfo Izaguirre, presidente de la Cofradía del Queso. Ellos destacaron que este concurso ya es una cita de gran reputación tanto a nivel nacional como internacional y que, para esta edición, se esperan alrededor de unas cuarenta queserías procedentes de distintos puntos del país.
El jurado estará formado por 25 jueces catadores distribuidos en cinco mesas. Su tarea será valorar y puntuar cada queso presentado, en un proceso que mezcla rigor técnico y criterio gastronómico. Entre los integrantes hay dos cocineros que cuentan con reconocimiento Michelin: uno con una estrella y otro con tres. Además, estarán presentes periodistas gastronómicos, representantes del comercio y la hostelería, maestros queseros, y catadores procedentes de zonas como La Mancha, Asturias, Cantabria, junto a profesores de centros de formación profesional de Laredo, Heras y Leioa, entre otros.
Este perfil variado pretende reflejar la realidad del sector y aportar solidez a las valoraciones desde la experiencia de cada ámbito.
El objetivo principal del concurso es promocionar las extraordinarias referencias de quesos azules que existen en Cantabria, en España y en Europa, y servir de nexo entre la hostelería y el comercio de alto nivel con los elaboradores.
En esta ocasión el evento recupera el nombre tradicional Memorial Manuel Arroyo, en homenaje a una de las personas más influyentes en el panorama quesero nacional y artífice del impulso de la Cofradía del Queso de Cantabria.
La organización del Concurso de Quesos Azules llega de la mano de la Cofradía del Queso de Cantabria y cuenta con el apoyo de patrocinadores como Suministros Químicos Arroyo y Supermercados Lupa, que contribuyen a que este certamen tenga la estructura y la proyección necesarias.
A través de esta fórmula, Cantabria refuerza su posicionamiento en el mapa de la gastronomía regional y demuestra su interés por la calidad y la trazabilidad de sus productos, dos valores que suelen gustar a un público conservador y exigente.
Más allá de las cifras y las votaciones, el concurso sirve para recordar una idea simple pero poderosa: la tradición de hacer quesos azules no es ajena al progreso.
Existe una línea larga de productores que buscan la consistencia, el sabor y la personalidad de cada lote, con la mira puesta en la mejora continua y en la confianza del consumidor.
Los quesos azules, que reciben mohos que crean vetas características, han dejado huella en la cultura gastronómica europea. En España ya existen referencias reconocidas, como en Asturias o Cataluña, y cada región aporta su sello propio. En Cantabria, este certamen se ha convertido en una plataforma para dar a conocer ese talento local y para que el público pueda comparar distintas propuestas en un único evento.
Con este marco, Santander refuerza su atractivo como destino para el turismo gastronómico y demuestra que las ciudades medianas pueden albergar citas de alto nivel que conectan cultura, economía y tradición.
El martes, en el Centro Botín, no solo habrá degustación, sino también una lección de cómo el mundo de la alimentación puede dialogar con la hostelería y el comercio para crear valor sostenible a largo plazo.