El centro Doctor Madrazo acoge mañana un recital con el barítono Gonzalo G. Queipo, la soprano Tatiana Furis y el pianista Ernesto Garrido, un formato cercano que une emoción y historia mediante piezas icónicas del repertorio clásico.
Este viernes 12 de junio, el centro Doctor Madrazo se convierte en un escenario para un viaje musical que une emoción, historia y grandes obras del repertorio vocal.
A las 19.00 horas, el trío formado por el barítono Gonzalo G. Queipo, la soprano Tatiana Furis y el pianista Ernesto Garrido presentará Un paseo por el tiempo, un recital pensado para que el público recorra siglos de música vocal.
El programa propone un recorrido que va desde las arias del siglo XVII hasta la canción y el lied del siglo XX, mostrando cómo la voz humana y el piano pueden dialogar para contar historias de amor, de lucha y de destino.
El formato íntimo está pensado para que cada frase tenga peso y cada inflexión de la voz llegue de manera directa al oyente, sin adornos innecesarios, tal como se hizo en las salas de cámara de otras épocas.
El recital ofrece un viaje sonoro que alterna lenguajes y tradiciones: antiguas arias italianas para abrir el programa y seguir con la canción de concierto alemana, española e italiana.
Entre las piezas destacadas figurarán el Largo de Haendel, una aria que ha acompañado a generaciones de oyentes y que suele convertirse en un símbolo de la contemplación dentro de la música barroca; Del cabello más sutil de Fernando Obradors, una pieza de la tradición española que exige claridad y sentimiento en la interpretación; y La ci darem la mano, dúo que Mozart convirtió en uno de los momentos más reconocibles de su ópera Don Giovanni.
Estas páginas están pensadas para que el público experimente la emoción del canto acompañado al piano, en un formato que favorece la cercanía entre intérpretes y espectadores.
Detrás de cada intérprete hay una trayectoria notable. Gonzalo G. Queipo, natural de Santander, se formó en el Real Conservatorio de Madrid y ha desarrollado una destacada carrera en ópera y zarzuela. En su carrera figuran colaboraciones y escenarios de alto nivel junto a figuras como Montserrat Caballé y José Carreras, lo que pone de manifiesto la calidad y el nivel artístico que aporta a este recital.
Tatiana Furis, nacida en Rumanía, cuenta con una sólida trayectoria internacional y desarrolla su actividad artística en Cantabria, donde colabora con diversas formaciones corales y líricas.
Ernesto Garrido, pianista y profesor del Conservatorio de Música de Torrelavega, ha actuado en auditorios nacionales e internacionales, aportando al conjunto una lectura musical precisa y expresiva, que permite que cada canción y cada aria respire con claridad.
El elenco se completa con la presencia de una voz proyectada y un acompañamiento pianístico que busca esa intimidad que caracteriza a la música de cámara.
La concejala de Cultura, Noemí Méndez, ha invitado a los vecinos a participar de esta cita y ha subrayado que se trata de una oportunidad para disfrutar de la música clásica en un formato cercano e íntimo, con intérpretes de alto nivel y un repertorio que conecta con la emoción y la historia de la voz humana.
Además de su valor artístico, este tipo de recitales aporta una visión didáctica y accesible de la evolución de la música vocal, mostrando cómo distintas tradiciones europeas dialogan entre sí a lo largo de los siglos.
La entrada será libre hasta completar aforo, lo que refuerza la idea de que la cultura es un bien público y para todos.
En un contexto más amplio, este tipo de propuestas consolida la oferta cultural de Santander, donde la música clásica se convierte en un puente entre generaciones y entre distintas influencias.
Los recitales de cámara han sido a lo largo de la historia una forma eficaz de acercar la ópera y las grandes obras vocales al público general, sin perder la calidad y la profundidad que caracterizan a estos géneros.
Un paseo por el tiempo en Doctor Madrazo es, por tanto, una oportunidad para descubrir cómo la voz humana puede recorrer siglos de historia musical con la misma intensidad que en una sala de concierto de mayor aforo, pero con la cercanía de una velada íntima.