El Ayuntamiento adjudica a Elecnor la instalación de 106 luminarias por 273.861 euros, con un plazo de 16 semanas, para mejorar la iluminación en calles, parques y espacios públicos de Santander.
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Santander ha aprobado adjudicar a la empresa Elecnor el contrato de obras para crear nuevas instalaciones de alumbrado público en diferentes puntos de la ciudad, con un presupuesto de 273.861 euros y un plazo de ejecución de 16 semanas.
Con este plan se desplegarán 106 luminarias nuevas, con una potencia total de 6.454 W, repartidas no solo en más de una veintena de calles, sino también en entornos infantiles y espacios públicos.
Entre las intervenciones destacan 12 puntos de luz en el parque infantil de La Magdalena, 9 en el de Mesones y 4 en el de El Mansín. Del mismo modo, se actuará en zonas e instalaciones públicas como el parque Doctor Madrazo en Valdenoja (6 luminarias), el parque de Trueba en la Segunda Playa del Sardinero (6), Los Pinares (2), las escaleras mecánicas de Gamazo a Los Peligros (7) o el huerto urbano Río Cubas (2).
La concejala de Medio Ambiente, Margarita Rojo, ha indicado que este proyecto atiende a peticiones vecinales y responde a las necesidades que los servicios municipales detectan en la ciudad en materia de iluminación nocturna.
En cuanto a las características técnicas, las luminarias elegidas son del tipo LUMA, con equipo LED incorporado de 80/90 W, dependiendo de la altura de montaje y de las características de cada vial.
Se utilizará el modelo que mejor se adapte a cada caso particular, siempre buscando cumplir las condiciones exigidas por la normativa en cuanto a niveles de iluminación de los viales.
Este movimiento se enmarca en la apuesta del Ayuntamiento por una ciudad más eficiente energéticamente, con menos consumo y menos costos de mantenimiento a largo plazo.
La iluminación LED facilita una mayor visibilidad nocturna, mejora la seguridad en las calles y permite planificar mejor las prioridades de inversión pública.
Además, el proyecto se diseña para respetar la convivencia vecinal: se evitan deslumbramientos en zonas residenciales y se prioriza la seguridad de niños y jóvenes que usan los parques y recorridos peatonales por la noche.
En resumen, este plan de alumbrado público no solo ilumina más y mejor los itinerarios cotidianos, sino que busca generar ahorro para las arcas municipales y mejorar la calidad de vida de los vecinos gracias a unas calles más visibles y tranquilas durante la noche.
Históricamente, Santander ha ido sustituyendo progresivamente las instalaciones antiguas por soluciones LED para reducir el consumo energético y mantener un alumbrado fiable en zonas clave de la ciudad.
Estas mejoras, que forman parte de una estrategia más amplia, permiten una gestión más eficiente de la iluminación nocturna, reducen el gasto municipal y elevan la seguridad para peatones y conductores.
La inversión actual se suma a estos esfuerzos para priorizar la convivencia diaria de los santanderinos y la seguridad en la ciudad.