El Ayuntamiento de Santander aprueba una primera tanda de inversiones con cargo a los remanentes de 2025: deporte, transporte urbano y nuevas becas para jóvenes talentos, dentro de un plan que cumple con las reglas fiscales y la nueva normativa estatal.

La Comisión de Economía ha dado luz verde a una primera tanda de actuaciones que el Ayuntamiento de Santander quiere aprobar en el pleno municipal del próximo jueves.

Según explicó el concejal de Economía, Javier García, estas inversiones se financiarán con remanentes de tesorería de 2025 y forman parte de un paquete más amplio que ya está planeado.

La idea es gastar ese dinero de forma responsable para mejorar equipamientos, servicios públicos y oportunidades para los vecinos, sin subir la deuda ni incumplir las normas de estabilidad presupuestaria.

Entre las actuaciones aprobadas en esta primera remesa, destacan tres bloques claros. En primer lugar, 1.528.288 euros se destinarán a la rehabilitación de dotaciones deportivas gestionadas por el IMD (Instituto Municipal de Deportes). En concreto, se contempla la actualización de las cubiertas de cuatro pistas de tenis en el complejo Ruth Beitia, la renovación del cierre perimetral de las piscinas descubiertas y mejoras en la iluminación para aumentar la eficiencia energética en seis instalaciones.

Todo ello busca no solo modernizar las instalaciones, sino también reducir costes de mantenimiento a medio y largo plazo y ofrecer unas condiciones más seguras para los usuarios.

El segundo bloque, por un importe de 1.383.977 euros, está dirigido a el Servicio Municipal de Transportes Urbanos (TUS). El objetivo es la renovación de la flota con autobuses híbridos y, además, cubrir aumentos de coste en combustible y carburante. En resumen, se pretende que el transporte público urbano sea más sostenible y eficiente, al tiempo que se amortigua el impacto económico de la subida de los precios de la energía sobre el presupuesto municipal.

El tercer pilar de esta primera entrega es la promoción del talento joven. Se destinarán 10.000 euros para ampliar la convocatoria de becas de promoción del talento, de modo que se otorguen 20 becas más, sumándose a las 30 que ya se venían concediendo.

Con este refuerzo, el Ayuntamiento busca mantener su compromiso con la educación y la excelencia académica, apoyando a chicos y chicas con alto potencial para que continúen sus estudios y proyectos formativos sin que el factor económico sea una barrera.

El alcalde y el equipo de gobierno subrayan que estas inversiones se pueden realizar gracias a que Santander cumple las condiciones establecidas en el Real Decreto-Ley 13/2026, de 2 de junio, que regula los recursos de los sistemas de financiación territorial.

Javier García recordó que la deuda a 31 de diciembre de 2025 está en torno al 11% frente a un límite del 65%, que la liquidación presupuestaria de 2024 muestra superávit, y que el periodo medio de pago a proveedores se situó en 2025 en 11 días, muy por debajo del techo de 30 días.

Todo ello, añaden, demuestra una administración rigurosa y responsable de las finanzas públicas que permite dedicar el remanente a proyectos que mejoran la vida diaria de las personas.

Además de estas cifras, los responsables municipales apuntan que la suma total de remanentes disponibles para inversiones en 2025 asciende a 16,8 millones de euros.

Este primer paquete de medidas es solo el inicio de un plan más amplio para optimizar servicios e infraestructuras en Santander, con miras a establecer mejoras sostenibles y de impacto directo sobre la población.

En este sentido, el equipo de Gobierno avanza que, una vez superada la fase de aprobación en el pleno, se iniciarán de inmediato las actuaciones para que las obras y compras previstas comiencen a ejecutarse lo antes posible.

Históricamente, Santander ha utilizado de forma progresiva sus remanentes para reforzar áreas clave como deporte, movilidad y educación, manteniendo una trayectoria de gestión prudente y orientada a resultados visibles para los vecinos.

En el corto plazo, estas nuevas inversiones pueden traducirse en instalaciones deportivas más modernas, un transporte urbano más eficiente y un mayor respaldo a la formación de jóvenes talentos, con la esperanza de que el efecto positivo se vea también en la empleabilidad y en la calidad de vida de los barrios.