El Centro Cultural Fernando Ateca ofrece dos talleres gratuitos para adultos y un club de lectura: La vida oculta de un cuadro y Lo mejor está por leer, con fechas, horarios y modo de inscripción.

En Santander, el Centro Cultural Fernando Ateca ha anunciado dos iniciativas para este cuatrimestre. La primera se llama La vida oculta de un cuadro y la impartirá Beatriz Hoyos Sandoval, de la Escuela Garanza Arte. El objetivo es enseñar a mirar las obras maestras de la historia del arte con criterios prácticos, para entender su sentido más allá de la superficie.

Se explicarán criterios de comprensión y análisis técnico y estructural que ayudan a interpretar pinturas, esculturas y composiciones de gran relevancia histórica.

El curso constará de tres sesiones de dos horas cada una: martes 14 de abril, 12 de mayo y 16 de junio, de 18:00 a 20:00. Es gratuito para público adulto y el cupo está limitado a 15 plazas. Las inscripciones se pueden hacer llamando al 942 203 069 del centro.

Además, el centro acogerá una nueva edición del club de lectura Lo mejor está por leer, coordinado por Mónica Bóbeda, creadora de El Show de la Palabra.

Las sesiones serán los miércoles 15 de abril, 13 de mayo y 24 de junio, de 19:30 a 20:30. También gratuito para mayores de 18 años y con un máximo de 12 participantes. Las plazas se asignarán por orden de inscripción en el mismo teléfono.

Quienes participen compartirán sus impresiones sobre la lectura y enriquecerán su experiencia con las distintas perspectivas del grupo. El club busca fomentar la conversación en torno a la lectura, mejorar el vocabulario y la fluidez verbal, y promover la habilidad de comunicarse con claridad a través del formato El Show de la Palabra.

La concejala de Cultura, Noemí Méndez, ha destacado la importancia de estas propuestas formativas y ha subrayado que los centros culturales son espacios vivos que permiten aprender, compartir conocimientos y acercarse a distintas disciplinas artísticas.

Estas iniciativas se enmarcan en la trayectoria de Santander de promover la cultura como motor de convivencia y desarrollo, y siguen la tradición de ofrecer actividades gratuitas para todos los vecinos, independientemente de su nivel de formación.

En el pasado, los centros culturales municipales han sido lugares donde muchos ciudadanos iniciaron su acercamiento a la cultura y siguieron formándose para entender mejor el mundo que les rodea.