La Fábrica de Creación de Santander organiza entre el 24 y el 26 de abril un programa de clown social y hospitalario con una charla, dos talleres y una jornada de estudio abierto, con ponentes y artistas que trabajan para generar bienestar en contextos sensibles.

En Santander se prepara un encuentro que junta arte, cuidado y comunidad: del 24 al 26 de abril, La Fábrica de Creación, espacio municipal dedicado a visibilizar proyectos de artes escénicas, plásticas y audiovisuales, acoge dos actividades centradas en el clown social y hospitalario.

Se trata de una disciplina artística y humana que utiliza el humor y la presencia para generar bienestar, acompañamiento emocional y transformación social en entornos sensibles como hospitales, espacios comunitarios o colectivos en situación de vulnerabilidad.

La primera cita será el viernes, 24 de abril, a las 19:30, con la charla Clown social y hospitalario. Se realizará en la planta baja de Tabacalera, sede de La Fábrica de Creación, y contará con tres voces destacadas del sector. Txetxe Folch, payasa en el Hospital General de Valencia y fundadora de Hospitran y de la escuela SocPallassa; Laura Orduña, actriz y payasa, integrada en el equipo artístico de la Fundación Theodora; y Raquel Gómez, enfermera de hospitalización pediátrica en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y coautora del estudio Evaluación de la terapia con payasos para reducir la ansiedad preoperatoria en niños hospitalizados: un diseño cuasiexperimental.

Estos profesionales compartirán experiencias, metodologías y las experiencias que han ido acumulando trabajando con niños, familias y pacientes en contextos difíciles, mostrando cómo el humor puede aliviar tensiones y crear un ambiente más humano y cercano.

El sábado, 25, y el domingo, 26 de abril, tendrá lugar el taller de formación, a cargo de Txetxe Folch. Será una ocasión para acercarse a esta práctica desde la experiencia directa, entender su impacto en hospitales, comunidades y misiones humanitarias, y descubrir cómo el humor, la escucha y la presencia se transforman en herramientas de cuidado y de apoyo a la salud mental.

Folch contará su trayectoria y métodos de trabajo, además de compartir experiencias desarrolladas en distintos ámbitos donde la figura del clown contribuye a humanizar espacios complejos, aliviar tensiones y fortalecer vínculos entre personas.

Paralelamente, La Fábrica de Creación abrirá su estudio de artes plásticas esa misma tarde, a las 18:00, para que el sector cultural y la ciudadanía conozcan el trabajo de los tres artistas residentes que han estado desarrollando proyectos en este espacio municipal durante los últimos tres meses.

Pelayo Fernández, Marina Maturana y Jose Sanz presentarán sus obras y, en un formato cercano, compartirán procesos, investigaciones, materiales y resultados de sus investigaciones, permitiendo al público ver aquello que normalmente permanece invisible: los ensayos, las pruebas, las dudas y los hallazgos que forman parte de cualquier proceso creativo.

La muestra no es una exposición convencional, sino un estudio abierto que invita a conversar directamente con las creadoras y artistas sobre los caminos seguidos, las dudas superadas y las decisiones artísticas.

Es, en definitiva, una oportunidad para entender cómo nace una obra y qué papel juega el entorno social en su desarrollo. Más información en https://fabricadecreacion.com/

Este ciclo se inscribe en una trayectoria más amplia de reconocimiento al clow y al cuidado emocional en la cultura. A nivel internacional, proyectos de clown hospitalario han buscado desde hace décadas humanizar la experiencia sanitaria y ofrecer apoyo emocional a pacientes y familias.

En el ámbito español, iniciativas como las impulsadas por la Fundación Theodora y otros grupos han mostrado que la risa, la escucha y la presencia pueden convertirse en herramientas de salud mental y resiliencia.

En este ciclo, la experiencia de Folch y la colaboración de profesionales como Orduña y Gómez aportan una visión práctica y pedagógica para entender cómo el humor puede acompañar, aliviar y fortalecer la relación entre profesionales de la salud, pacientes y entornos comunitarios.

Si te interesa el tema, este es un buen momento para acercarte, participar y ver de cerca cómo el arte puede convertirse en una forma de cuidado social.